El alcalde Neptaly Mendoza realizó un acto de despedida para el padre Osvaldo Peña y para la hermana Olivia Toledo, quienes desarrollaron una labor importante al servicio del pueblo de Porongo. La Iglesia Católica los ha destinado a otros sitios, por tanto, enviará a nuevos religiosos a ese municipio. La autoridad edil entregó reconocimientos a ambos, en un acto realizado este fin de semana en la plaza principal de Porongo. A nombre de todo el municipio, expresó su agradecimiento por la destacada labor que realizaron en favor de los vecinos. “Querido padre Osvaldo y hermana Olivia, quiero que se lleven el recuerdo de un pueblo que los quiere y les agradece por todo el trabajo realizado, no solo por la celebración de las misas, también por la ayuda social a nuestra gente, que ha acudido a la iglesia y que siempre ha tenido una respuesta. No es una despedida, es un reconocimiento a grandes seres humanos que se ganaron el cariño de toda la comunidad”, manifestó Mendoza. El padre Osvaldo agradeció al alcalde y a los vecinos, por haberlo recibido con mucha hospitalidad. “Agradecido con Dios y con todos ustedes porque me han bridado su amistad, yo siempre soñaba con estar en Porongo y llegué hasta este pueblo hermoso con mucha bendición. Me voy extrañándolos, son mi familia, y ustedes son bendecidos de vivir en este lugar encantador”, dijo el párroco, que estará hasta el 23 de febrero en ese templo. Por su parte, la hermana Olivia, recordó los buenos momentos que tuvo en la parroquia, y la amistad que formó con toda la comunidad. “Llegué hace seis años y medio a Porongo; antes, por doce años estuve en una misión en San Lorenzo de Moxos. Cuando llegué hice una bonita amistad y me fui integrando con todo el pueblo haciendo servicio social y pastoral. Hicimos el comedor popular y fuimos trabajando con las comunidades, eso me hace muy feliz; donde iba me sentía como en casa. Los voy a recordar siempre, ha sido una alegría compartir con los porongueños”, aseguró la religiosa. Clara Antelo, representante de la OTB, con lágrimas en los ojos se despidió de ambos y agradeció por la misión encomendada de servir al pueblo llevando alimentos, medicinas y palabras de aliento al que lo necesitaba. “Con la hermana Olivia llevamos casi 40 años de amistad, hemos trabajado juntas y sé la labor que realiza. Padre y hermana, la gente está triste porque se van, pero son soldados de Dios que tienen que ir a cumplir a otros lugares. Quedaran en el corazón de este pueblo”, sostuvo Justiniano. Luego de haber estado ocho años en la iglesia de Porongo, el padre Osvaldo ha sido destinado a la Basílica Menor de San Lorenzo, la Catedral, y también celebrará misas los domingos en la cárcel de Palmasola. La hermana Olivia estuvo seis años y medio, y este domingo partió en una misión hacia el Tipnis, en Trinidad. El padre Calixto Candia, un sacerdote diocesano, será el nuevo párroco de la iglesia de Porongo y llegará el próximo 24 de febrero.