La XI Marcha Indígena llegó a la plaza principal de nuestra ciudad el 21 de septiembre de 2021 con un peculiar integrante, uno de cuatro patas que se acopló a la columna en la localidad de Tres Cruces del municipio de Pailón. Fue bautizado como Penoco, los comunarios le dieron cobijo y comida a lo largo de 100 kilómetros; al llegar a su destino final, deshidratado y con quemaduras en sus patas, fue atendido por veterinarios, que le colocaron suero y pomada en sus almohadillas. Su historia se hizo viral.
En la vigilia en el atrio de la Catedral /Foto: Juan Carlos Torrejón
En aquel momento, el can pertenecía a los marchistas, había encabezado los últimos 100 kilómetros de la caravana que partió desde San José de Chiquitos. Tenía aproximadamente un año. Una rescatista aprovechó los días de vigilia en el atrio de la Catedral para llevarlo a una veterinaria. Fue en medio de ese ajetreo que aparecieron los verdaderos dueños de Penoco, que en realidad se llamaba Cocou y llevaba perdido dos meses. Gracias a una publicación de EL DEBER lo reconocieron y llegaron con un fotocopia a color de una foto para corroborar que era su mascota, la cual llevaba perdida cerca de dos meses.
“Eran un par de jóvenes, no fueron bien recibidos por sus cuidadores en la plaza y se fueron. La rescatista no pudo pedirles su número de teléfono para ubicarlos después. Se le detectó herlichosis canina y anemia, debía recibir tratamiento médico y por eso ingresó el refugio”, cuenta Brandy Salazar, encargada de House Ángel (785-19700), donde Cocou se encuentra actualmente.
A los pocos de meses de estar en su nuevo hogar, fue diagnosticado con cáncer (Tumor de sticker) y gracias a nueve quimioterapias fue erradicado, pero a raíz de esa enfermedad al poco tiempo tuvo granuloma leproide canino en sus orejas, nuevamente recibió el tratamiento adecuado y ahora se encuentra completamente sano. Ya fue esterilizado y cuenta con todas sus vacunas. Todo el tratamiento ha sido costeado con aportes que recibe House Ángel y el dinero recaudado en rifas y ventas de garage que organizan las voluntarias del refugio. Cocou ya tiene 2 años, es un perro es un luchador, obediente y muy educado, lo define Brandy, es por ello que aún no pierde la esperanza de que sus dueños aparezcan. Ha pasado un año desde que llegó caminando a nuestra ciudad con los indígenas del Oriente, no continuó con ellos; fue acogido en House Ángel, donde en todo este tiempo han publicado su fotografía en las redes sociales y también ha ido a ferias de adopción. Hasta ahora nadie se ha interesado por él.