¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

En la oscuridad y con el agua en sus casas, pobladores de Achira salieron hasta por el techo tras la riada

Lunes, 17 de noviembre de 2025 a las 15:51
Las calles quedaron inundadas tras la riada/Gentileza: Pedro Centellas.

"Deje todo mamá, salgamos"; fueron las palabras de un hijo tras ver que se inundaba su casa. Durante su evacuación escuchaban desplomarse algunas casas, mientras que la gente trataba de huir de la zona en desastre

Amarrado a una manguera y sostenidos de los brazos de su hijo, así fueron rescatados una pareja de esposos de 65 y 67 años, luego del desborde de una quebrada del río que inundó Achira, una comunidad ubicada en el municipio de Samaipata. Incluso, algunos pobladores entre niños y adultos, tuvieron que escapar hasta por el techo de sus casas porque el agua no les dejaba abrir sus puertas.

La riada sorprendió a los comunarios quienes no imaginaron que la lluvia termine en una riada que inundó y se llevó todo a su paso, provocó el desplome de algunas viviendas y detonara los transformadores de energía eléctrica, dejando todo en oscuridad.

 

Pedro Centellas Pérez, hijo de la pareja de maestros evacuada, indicó a EL DEBER que, afortunadamente se encontraba en Samaipata, pero al ver que durante su viaje a la región de los valles cruceños la lluvia no cesaba, trataba de contactarse con sus padres, pero éstos no respondían. Sin embargo, tras obtener respuestas, su mamá le indicó que estaba entrando agua a su casa.

Centellas que ya encontraba en Samaipata, agarró su vehículo y se trasladó hasta Achiras, donde le ayudó a sus padres desaguar, limpiar y secar el piso, pero fue en cuestión de segundos que nuevamente el agua volvió a ingresar.

“Deje todo mamá, salgamos”, fueron las palabras que Pedro le dijo a su madre al ver que el problema no solo era por la lluvia, sino del desborde de la quebrada.

Detalló que fue en cuestión de segundos que nuevamente su casa se llenó de agua y cuando trataron de ir a desconectar sus electrodomésticos y televisores, todo estaba flotando.

“No medimos la magnitud, no imaginamos que pase lo que pasó. Estuvimos con el balde y trapos sacando el agua y cuando estábamos por terminar, de un rato a otro empezó a reventar los cables y transformadores. Venían piedras y palos, todo fue en cuestión de segundos”, relató.

La lluvia que empezó cerca de la media noche persistió durante la madrugada, la gente salió con su ropa puesta y quedó empapada al toparse con las calles convertidas en río.

“Salimos a la carretera con la ayuda de unos vecinos que nos tiraron una manguera para amarrarlo a mi padre y yo la saqué a mi mamá. Después ayudamos a otra gente y algunos niños salían por los techos”, recuerda con la voz quebrantada.

“Era una desesperación total, empezaba a sonar estruendos, las casas se caían y hay gente desaparecida. La luz se cortó, fue un momento desesperante”, dijo.

El vehículo de Pedro, fue arrastrado por el agua/Gentileza.

La casa de sus padres quedó completamente inundada, el agua llegó hasta el nivel de la puerta y si bien no lograron salvar nada, Pedro dice conmocionado que está con su familia.  “No sacamos nada de la casa, solo logré sacar a mis padres y fuimos a tomar recaudos a una casa más abajo”, declaró y recuerda que al momento de querer salir, no podían ni abrir la puerta por la presión del agua.

Señala que la gente mayor y antigua que vive en la comunidad, no haber vivido tal desgracia a pesar de la inundación del año 1983.

 “El agua vino con troncos, piedras, un vehículo y arrasó con todo lo que pilló a su paso. Nosotros salimos rápido de la casa. (…) Sacamos a un poco de gente que se alumbraban algunos con sus teléfonos y linternas.

 Los vecinos se refugiaron en las viviendas que la riada no afectó, pasaron la madrugada con la ropa mojada y sin poder hacer algo más, porque todo estaba oscuro, pero aproximadamente las 3:00 empezó a llegar ayuda de Samaipata, donde la Alcaldía desplegó sus maquinarias para tratar de liberar algunas zonas y desaguar las vías.

“Era una escena muy triste. No podíamos hacer nada, estaba oscuro. Ahora estamos tratando de ayudarnos, vinimos a hacer algunas compras para hacer una olla común y ayudar a la gente”, indicó.

Enel transcurso de la mañana el nivel del agua bajó, pero lo que trajo el agua de la quebrada, dejó las vías con árboles, rocas y vehículos plantados.

Son aproximadamente 80 familias las que viven en la comunidad, pero no todos se vieron afectados por la riada.

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: