En Utama son Virginio y Sisa, un matrimonio de ancianos quechuas que habitan en una comunidad recóndita del altiplano boliviano, sobreviviendo a las inclemencias climáticas y el abandono. En la vida real, solo sus nombres cambian a José Calcina y Luisa Quispe, y el resto de la historia es muy similar a la que narra la película dirigida por Alejandro Loayza Grisi.
“Una espectacular oda de resiliencia”, la describe la revista estadounidense Variety, y como “una poderosa historia de supervivencia”, The Hollywood Reporter. Y así también es la existencia de José y Luisa, que desde su comunidad, Santiago de Chuvica, departamento de Potosí, manifiestan su emoción por mostrar su realidad al resto del país y del mundo.
El filme acaba de entrar a su cuarta semana de exhibición en las salas del país y continúa girando por festivales internacionales, donde hasta el momento acumula 30 premios que la convierten en la película boliviana más galardonada.
Santiago de Chuvica, real
José (75) y Luisa (65) también se quedaron solos en la casa que construyeron al casarse hace 49 años: uno de sus hijos murió, otro emigró a Chile y cinco se fueron a Uyuni.
A diferencia de la película, el matrimonio no tiene llamas que cuidar, ambos se dedican al cultivo de la quinua, pero la sequía y las heladas muchas veces los dejan sin sustento.
Ante la necesidad, José viaja a pueblos cercanos a ‘canchear’; él opta por la albañilería en Uyuni, pero otros cruzan a Chile, donde hay más trabajo y pagan mejor. Así, sus vecinos también fueron desapareciendo.
“Es la realidad, en 2020 llovió solo una semana en todo el año y cuando no llueve no hay agua, no hay cosecha y los animales se mueren”, expresa José.
Calcina cursó hasta sexto y su esposa hasta segundo de primaria, por ello se propusieron darle una vida distinta a sus hijos, que acaben el colegio y vayan a la universidad, aunque para ello tengan que dejar su pueblo, donde solo hay una escuela con dos maestros. Hoy, tres cumplieron su objetivo; sin embargo, lo que les falta es trabajo para traerlos de vuelta.
“Si el Estado diera la mano a esta región habría trabajo. Tenemos muchos minerales, como cobre, plomo y estaño, pero no se explotan. En Villa Candelaria pasa lo mismo, tienen plata, pero la mina es reserva fiscal del Estado y los pobladores no pueden hacer nada”, expresa.
Debut en el cine
Utama cambió la vida de José y Luisa, por primera vez subieron a un avión y conocieron México y Colombia para asistir a festivales, y los medios los buscan para hablar sobre la película. Todo eso los llena de satisfacción, pero lo que más anhelan es que algún día las autoridades lleguen hasta su pueblo para sacarlos del olvido.
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