El bullicio comienza temprano en la zona de Los Pozos. Entre la gente que ofrece ropa usada, zapatos y electrónicos, los peatones avanzan con dificultad por calles abarrotadas. El movimiento es constante, pero detrás de ese ritmo frenético se esconde una preocupación entre vecinos y comerciantes: la inseguridad.
En medio del ajetreo diario, los malvivientes se camuflan entre los vendedores ambulantes que copan las calles, principalmente en el sector conocido como ‘los cachis’. Allí, sobre telas extendidas en el suelo, exhiben zapatos y prendas usadas para aparentar que venden mercadería. Pero, según relatan vecinos, en muchos casos eso es solo una fachada para acechar a posibles víctimas.
Los Pozos y sus alrededores se han convertido en uno de los focos de mayor inseguridad en el centro de la ciudad. En la calle Campero, entre Antonio Vaca Díez y 6 de Agosto, el comercio informal se extiende sin control y los antisociales encuentran el escenario perfecto para pasar desapercibidos entre la multitud.
La sensación de riesgo se acentúa cuando cae la noche, los negocios bajan sus cortinas y las calles cambian de ritmo. “Desde las 17:00 comienzan a aglomerarse en ‘los cachis’. Los conocemos a todos; incluso entre ellos se pelean”, comenta una vecina que observa con preocupación cómo la zona se transforma cada tarde. Hombres con el torso descubierto, la mayoría con rostros que delatan el consumo de alcohol o drogas, se agrupan en las esquinas y, al menor descuido, aprovechan para sustraer pertenencias a los transeúntes.
Cuando el movimiento comercial se apaga, se acomodan sobre los corredores. “Duermen entre 20 y 30 personas. El otro día estaban cocinando en un edificio en construcción. Es demasiado abuso”, lamenta otra vecina de la calle 10 de Agosto.
Durante el día, el caos se ha normalizado. Entre vendedores de ropa y zapatos usados, hay puestos improvisados donde se ofrecen celulares, memorias, audífonos, electrodomésticos y hasta libros. Todo se mezcla en un desorden que convierte las aceras en estrechos pasillos por donde los peatones deben abrirse paso.
“La inseguridad se ha vuelto una constante. Estamos abandonados, dejados a nuestra suerte. No hay acciones para mejorar la situación; prácticamente estamos solos”, afirma Guido Landívar, representante de los vecinos del centro cruceño.
Una encuesta a propietarios de inmuebles del centro confirma esa percepción. La inseguridad aparece como la principal preocupación, seguida por el desorden del transporte público y el deterioro de las casonas patrimoniales.
En los alrededores de la plaza principal, entre las edificaciones que han resistido el paso del tiempo, cada vez es más común ver letreros de inmuebles en venta o alquiler. Los corredores también sirven de dormitorio.
Durante el día, los peatones deben abrirse paso por aceras con techos a punto de desplomarse y paredes que se caen a pedazos.
Las silenciosas calles se han convertido en un peligro para los peatones. Hace poco más de dos meses se registró una violación en plena vía pública en el centro cruceño. La víctima fue una joven que acudía a rendir un examen para iniciar estudios superiores. Un exrecluso la interceptó y la inmovilizó, por lo que no pudo enfrentarlo. En ese momento no circulaba nadie por las calles que pudiera auxiliarla.
Las cámaras de vigilancia grabaron la agresión y los vecinos volvieron a recordar que es necesario hacer algo para recuperar el centro y poder caminar seguros por sus calles. “La inseguridad está en todos lados, pero uno no se imagina que en pleno centro puedan darse hechos tan violentos”, dijo Natalia, una joven de 26 años.
Antisociales también siembran terror en las personas que esperan el transporte público. La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) ha identificado a implicados en robos agravados cometidos a pasajeros de micros.
Los antisociales amedrentan a sus víctimas con arma blanca para robar celulares, mochilas y carteras. Hace unos meses, la Policía capturó por inmediaciones del mercado antiguo Los Pozos a algunos implicados, entre ellos Ángel O. J. (24), quien tenía antecedentes por robo desde 2016.
Los guardias de seguridad comentan que los antisociales son tan osados, que en ocasiones se roban hasta cables y fierros.
La encuesta realizada entre propietarios del centro señala que garantizar la seguridad es la acción más urgente para mejorar el centro y hacerlo más atractivo para vivir y visitar. A ello se suma, el reordenamiento del transporte público y del comercio informal, además ven necesario crear incentivos tributarios, promover actividades culturales y aplicar medidas de protección del patrimonio.
Entre los lugares donde los vecinos consideran urgente reforzar la seguridad están el mercado Los Pozos (especialmente ‘los cachis’), el mercado 7 Calles, la zona de la exterminal, el parque El Arenal, las calles Aroma y Seoane y las rutas del transporte público.
En contraste, los sectores que perciben como más agradables son la plaza 24 de Septiembre, la Manzana Uno, la plazuela Callejas, la alameda Potosí, la zona de la Cainco y la calle Velasco.
Asimismo, el 70% de los encuestados considera imprescindible preservar el patrimonio cultural, arquitectónico y urbanístico del centro histórico, mientras que otro 23% está parcialmente de acuerdo.
Los planes
En varias oportunidades, la Alcaldía intentó impulsar planes para el mejoramiento del centro cruceño, pero estos no prosperaron por la falta de consenso y de una visión integral que aborde los distintos problemas de la zona.
Uno de esos proyectos fue el denominado urbanismo táctico, que contemplaba, entre otras acciones, el pintado de losetas en algunas calles. Sin embargo, los vecinos cuestionaron la iniciativa y exigieron priorizar problemas más urgentes, como la inseguridad y el abandono de las casonas históricas.
Anteriormente también se había planteado reemplazar las losetas por pavimento, pero la propuesta no tuvo respaldo de los vecinos.