El hijo de Margarita Sánchez Baltazar, de 38 años, la mujer que fue asesinada con un disparo en la cabeza,acabó siendo procesado junto a su amigo por el delito de parricidio, y la justicia determinó la detención preventiva por 180 días en la cárcel de Montero para los dos principales sospechosos del crimen.
Joel (el hijo) y Busmar (amigo) fueron investigados desde el primer día en que la mujer fue encontrada sin vida al lado de la carretera, pues las primeras investigaciones realizadas por los peritos detectaron contradicciones en las declaraciones que ambos brindaban, además en la requisa de los inmuebles de la victima, evidenciaron que en dos de ellos, los DVR de las cámaras de vigilancia habían sido alterados.
El fiscal asignado al caso, Daniel Bejarano, indicó que se colectaron los elementos suficientes que hacen presumir que el hijo de Margarita, además de su amigo, fueron partícipes de la muerte de la mujer, es por ello que el hijo fue procesado por parricidio y el amigo, por complicidad.
Los primeros resultados de las investigaciones conducen a que Joel, el hijo mayor de Margarita, un joven de 18 años, sería el autor del crimen, el mismo que presumen que se ejecutó en uno de los inmuebles de la víctima, lugar donde se encontró manchas de sangre. Los autores del hecho, tras acabar con la vida de la mujer, la trasladaron en su vehículo Noah y la abandonaron en el kilómetro 50 de Yapacaní, en la ruta hacia Cochabamba.
El arma con el que dispararon a la mujer victimada sería una escopeta, la misma que hasta la fecha no fue encontrada, pues presumen que los autores del crimen la escondieron lejos de la escena.
La audiencia cautelar se realizó en la capital cruceña en predios de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv), donde la jueza María Luisa Saavedra, del juzgado de instrucción penal primero de Yapacaní, dictó la detención para ambos acusados, medida a cumplir en el recinto penitenciario de Montero. En su declaración, el hijo aseguró que, el día del hecho, no se encontraba en Yapacaní pues estaba en Shinahota, Cochabamba, donde estudia; sin embargo, su amigo señaló que ayudó a Joel a transportarse, pues su mamá estaba muerta, pero alega que no cometió ningún crimen. El hijo también indicó que, cuando estaban en plena carretera rumbo a la universidad, para pasar clases, identificado el vehículo de su madre en la ruta, bajó y halló el cuerpo inerte de su madre a un lado de vía. Una de las hijas de la mujer victimada indicó que su mamá tenía 50 mil dólares, dinero con el que estaba de ida a comprar un terrero en el trópico cochabambino. No obstante, el dinero no fue encontrado ni en el vehículo que estaba estacionado al lado del cuerpo sin vida de Margarita, tampoco en ninguno de sus tres inmuebles. La hija menor refiere que su mamá tenía que comprar una parcela por la zona del kilómetro 40, pero no se ha encontrado el dinero. Las investigaciones se están ampliado en contra del papá y del tío de los hijos de la víctima, quienes también están como sospechosos, dijo el fiscal. Se sabe que la mujer se dedicaba al cultivo de coca, es por ello que viajaba con frecuencia al Trópico cochabambino. Las investigaciones que llevaron a tipificar el caso por parricidio, inicialmente se abrieron por el delito de feminicidio, aspecto que aún no fue cerrado, ya que las autoridades aguardan los resultados de algunas pericias, como el análisis del DVR de los dos inmuebles de la víctima.