Uno de los ciudadanos implicados en el asesinato del capitán Carlos Aldunate formó parte del grupo de guardaespaldas del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, quien huyó el 19 de julio de 2023 tras burlar a la policía. Se trata de Christian Rueda Dávalos, quien tiene una condena de cuatro años y estuvo en prisión por haber participado en el secuestro de dos agentes policiales, precisamente, el día de esa fuga. El hombre, que había sido favorecido por una “suspensión condicional de la pena”, fue aprehendido por este nuevo caso y el viernes fue devuelto al penal de Palmasola.
Estos antecedentes se conocieron el viernes durante la audiencia cautelar a la que fue sometido Rueda Dávalos junto con dos mujeres. De acuerdo con las pericias de campo y los primeros resultados de la investigación criminalista, los tres —acusados de complicidad y coautoría por la Fiscalía— ayudaron a los dos sicarios de Aldunate con apoyo logístico, incluso, proporcionándoles el vehículo que los transportó. Este motorizado, el Gran Vitara plomo que aparece en los videos divulgados tras el crimen, fue la punta de lanza empleada por los investigadores para desenredar la compleja trama de este crimen.
Las dos mujeres y Rueda Ávalos fueron enviados preventivamente por 180 días al penal de Palmasola. Ahora, la Policía está tras los pasos del hermano de Christian, quien presuntamente condujo el Vitara hasta la casa de Aldunate aquella mañana del 19 de febrero cuando se produjo el crimen. Ese día, el fiscal del caso, Daniel Ortuño, afirmó que el ataque fue “planificado” y, al día siguiente, el viceministro de Régimen Interior, Jhonny Aguilera, sostuvo que fue “un ataque al Estado de parte del crimen organizado”, aunque descartó “un ajuste de cuentas” del narcotráfico.
Pero, con la información revelada el viernes por la Fiscalía y las pesquisas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) se sabe de la participación de personas que colaboraron con Marset durante su estadía en el país. El uruguayo movilizó millones de dólares, especialmete en tiempos de pandemia, para transportar cocaina en un puente aéreo a tráves de Paraguay y Brasil con destinos en África y Europa. Marset estaría en Dubái y su esposa será extraditada por España a Paraguay.
En todo caso, Aldunate formó parte del grupo de seguridad de Aguilera, el número dos a cargo de la seguridad interna del país.
Alimento y traslado de sicarios
Frente a la jueza Livia Alarcón, el fiscal Daniel Ortuño fundamentó que durante las pesquisas se estableció que los aprehendidos tenían pleno conocimiento del crimen, antes, durante y después. Fueron los que se encargaron de la logística a efectos de “asegurar el resultado”.
Buscaron y alquilaron la casa donde llegaron los sicarios y sirvió de guarida para los autores materiales del crimen. Además, consiguieron el vehículo para que los autores materiales se movilicen y cometan el crimen. Una de las mujeres aprehendidas fue quien cooperó para comprar a su nombre el vehículo clase Starlet con placa 1747-RRH que sirvió como despiste para que Rueda Dávalos, su hermano que está prófugo y otra mujer se puedan movilizar y trasladar hasta el inmueble donde estuvieron los autores materiales. Además, allí recibieron alimentos y provisiones.
Los tres detenidos pudieron haber participado en el reconocimiento de la casa del capitán Aldunate. La Felcc y la Fiscalía en sus partes más sobresalientes consideraron “que sin esa cooperación no hayan podido los autores materiales cometer el hecho con tanta planificación y violencia”.
Entre las pruebas aportadas contra los aprehendidos, la Fiscalía y la Felcc presentaron informes de acciones y requisas en una casa alquilada por el cambódromo donde llevaron a los sicarios. Allí encontraron evidencias como facturas de supermercados, baucher de diversos productos comprados un día antes del hecho, entre ellos manzanas, carne y otros para la alimentación de los matones a sueldo. Asimismo, la Felcc y la Fiscalía hallaron evidencias de que los aprehendidos que formaban un clan familiar adquirieron municiones y las armas. En este mismo inmueble se encontró la vagoneta Suzuki Gran Vitara que fue usada en el crimen.
Los aprehendidos, en primera instancia, durante su presentación a declarar ante el fiscal Daniel Ortuño, hicieron uso de su derecho constitucional y guardaron silencio. Sin embargo, La Fiscalía probó que los tres aprehendidos con la acción de otros identificados y que son buscados, no solo que buscaron una casa para alojar a los sicarios, también compraron un auto para que se movilicen antes del hecho para hacer el reconocimiento al inmueble del capitán Aldunate. También adquirieron la vagoneta Gran Vitara que el día 19 de febrero llevó a los dos sicarios a la casa del oficial Aldunate. Ese día, el capitán se aprestaba a salir de su casa en un motorizado incautado junto a su hija. Fue interceptado y los criminales bajaron de la vagoneta para abrir fuego y matarlo a quemarropa.
Antes de emitir el fallo la juez Livia Alarcón dio la palabra a los aprehendidos para que hagan uso de su defensa material. Cristhian Rueda Dávalos y las dos mujeres negaron tener conocimiento del asesinato del capitán Aldunate. Los tres culparon al hermano de Rueda Dávalos de haberles encargado la misión de alojar a los sicarios, de preverle alimentos, de municiones, así como de movilizarlos en vehículos para despistar. Sin embargo, la Fiscalía adjuntó evidencias e que los aprehendidos actuaron en conocimiento de que se tenía que ejecutar un crimen. Al final, la jueza Livia Alarcón ordenó la detención por 180 días en la cárcel de Palmasola por considerar la existencia de pruebas de coautoría y complicidad en el delito de asesinato.
Son las tres primeras personas que son enviadas a la cárcel dentro de las pesquisas por la muerte violenta del capitán Aldunate.
El viceministro Aguilera estableció que los sicarios, autores del hecho fueron identificados como los hermanos Osvaldo y Erick Hurtado Aguilera que figuran como enviados desde el Beni para matar a Erlan Ivar García López conocido como ‘El colla’, socio de Sebastián Marset en sus operaciones desarrolladas en territorio nacional.
Según Johnny Aguilera, los sicarios interceptaron a ‘El Colla’ en septiembre de 2024 cuando circulaba por La Enconada, a quien le dispararon para dejarlo herido. El acompañante de ‘El Colla’ murió en el acto. Las investigaciones revelaron que los hermanos Osvaldo y Erick Hurtado Aguilera fueron enviados por el piloto paraguayo ‘Teddy’, en una disputa por el liderazgo que dejó Marset en Bolivia. Los sicarios siguen prófugos. El ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, dijo que se había esclarecido el caso, pero no presentó evidencia ni informe alguno.
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