La noche del martes, la feligresía josesana se reunió en el Templo Misional de San José de Chiquitos con la finalidad de exigir que el exsacerdote Elvio Pinto se retire de los predios parroquiales, pues ya fue dimitido del Estado Clerical por la Santa Sede; sin embargo, denuncian que el exreligioso estaría afincado en el lugar y no permite que las celebraciones eucarísticas se desarrollen con normalidad.
Los feligreses movilizados piden que monseñor Robert Flock, obispo de la Diócesis de San Ignacio de Velasco, visite San José para que personalmente comunique su determinación, aunque ya recibieron un documento en el cual explica que el presbítero Gustavo Domínguez fue nombrado como párroco legalmente establecido.
En el templo se encuentra un centenar de personas, incluidas algunas autoridades originarias e instituciones, quienes se mantuvieron en vigilia toda la noche, y aseguran que no dejarán el lugar hasta que se solucione el problema eclesial, ya que no permitirán que el exsacerdote presida las celebraciones de Semana Santa, que se inician este domingo.
“Vamos a recuperar nuestra Iglesia porque queremos que la fe vuelva al pueblo y que todos podamos participar de una misa por personas que son legalmente constituidas por nuestro obispo”, dijo una de las mujeres que se encuentra en la vigilia.
Monseñor Robert Flock ya había hecho conocer esta situación, indicando que existe un grupo de personas que no pertenecen a la Iglesia y que no son religiosas, quienes también viven en los predios del conjunto misional, junto al exsacerdote.
En un artículo firmado por el obispo, este manifiesta que hasta representantes de la Procuraduría General del Estado han intervenido “como aliados de las siete personas que pretenden apropiarse del templo”. Señaló a EL DEBER que la diócesis empezó un proceso para que estas personas salgan del lugar.
Mateo Elvio Pinto Ríos tenía una suspensión del ministerio sacerdotal, que fue levantada por monseñor Flock cuando este fue posesionado como obispo de la Diócesis de San Ignacio, en 2017, según consta en el portal de noticias de la iglesia católica, Iglesia Viva. Tiempo después, Pinto fue nombrado vicario de la parroquia de San José, pero como párroco fue nombrado el presbítero Gustavo Domínguez.
El 8 de febrero de 2022,, la Santa Sede, a través de la Sagrada Congregación para el Clero, impone a Pinto la pena de la dimisión del estado clerical. El documento describe esta pena como “suprema e inapelable decisión”, ante la que no puede oponerse recurso alguno.
Por su parte, el aludido (Pinto) remitió una carta que hizo pública a través de medios de comunicación de San José y redes sociales, en la que rechaza la sentencia de la Santa Sede; manifiesta que no fue notificado, que el documento no contaba con firmas; objeta la sentencia porque, según su entender, no ha cometido asesinato u otras faltas graves; reclama porque no fue juzgado por el Tribunal Eclesiástico de la Diócesis de San Ignacio (que no lo tiene; el Tribunal Eclesiástico se encuentra en la Arquidiócesis de Santa Cruz), se declara inocente, acusa de calumnias y difamaciones; todo esto antes de rechazar nuevamente la resolución y firmar como “sacerdote en actual vigencia”.