La Feria Internacional del Libro de Santa Cruz (FIL) cerró sus puertas este domingo 15 de junio tras 12 días de intensa actividad cultural en el predio de Fexpocruz. Según datos de la Cámara Departamental del Libro de Santa Cruz, más de 125.000 personas asistieron a esta versión de la feria y 553 unidades educativas participaron de las visitas programadas.
“Este año participaron más de 92 escritores nacionales y más de 40 escritores internacionales”, informó Melissa Pereyra, gerente general de la Cámara Departamental del Libro. Se presentaron 120 libros nuevos en la FIL 2025.
Según Saritah Mansilla, secretaria de Cultura y Turismo de Santa Cruz, la Feria Internacional del Libro de este año superó sus propias expectativas al registrar más de 120.000 visitantes. Entre ellos se contabilizaron 51.740 adultos con entradas, 46.885 estudiantes de 553 unidades educativas, además de numerosos niños que ingresaron gratuitamente junto a sus padres, así como invitados especiales y expositores.
"Esto no solo iguala, sino que supera con amplitud la cifra del año pasado, reflejando una sociedad con sed de conocimiento y cultura, incluso en tiempos complejos", compartió Mansilla.
Además, el evento albergó más de 170 actividades, que incluyeron teatro, poesía, presentaciones de libros, danzas y conversatorios.
Libros más buscados
Según Pereyra, entre los libros nacionales más buscados por el público destacó “El Profe, biografía de Édgar Lora Gumiel", escrita por el periodista Alfredo Rodríguez. Otro libro solicitado fue "Área protegida", del escritor boliviano Edmundo Paz Soldán.
"Para los más pequeños, muchos niños llegaban buscando los libros de Benjamin, la saga de la escritora Sarita Mansilla", compartió Pereyra. Las editoriales Santillana de Ediciones, Editorial Comunicarte y cuentos del Grupo Editorial La Hoguera destacaron con sus novedades.
"Una novedad de esta FIL fue el libro "The Bolivian Traveler" del escritor y amante de la fotografía, Andrés MacLean", añadió Pereyra.
La gerente de la Cámara Departamental del Libro destacó que el stand de Chile contaba con siete editoriales chilenas que ofrecieron novedades literarias. "Fue uno de los espacios más visitados por los lectores que querían adquirir libros de escritores chilenos", contó.
Según Pereyra, los amantes del comic y la novela gráfica acudieron al stand en busca de títulos de la editorial chilena Antü. Además, una de las novelas gráficas más vendida fue "El Sueño de Quetzalcoatl y otras historias" del escritor y dibujante Rodrigo Elgueta.
Por otro lado, Saritah Mansilla, explicó que aún no se cuenta con el reporte oficial de ventas por editorial. Sin embargo, los títulos nacionales con fuerte contenido histórico, literario infantil y de autoayuda han captado el interés del público. "La presencia de autores en firma de libros y la cercanía con los lectores ha impulsado la visibilidad del talento boliviano", compartió.
Sobre títulos internacionales, Mansilla señaló que, en esta versión de la FIL, se ha notado gran interés por títulos traducidos al español recientemente, entre ellos: novelas juveniles, poesía contemporánea y obras clásicas reeditadas con nuevo formato.
Asimismo, las editoriales chilenas tuvieron buena recepción de la audiencia, así como las propuestas presentadas por España, Argentina y Perú y de otros países.
Lo más novedoso
Melissa Pereyra destacó que uno de los espacios más concurridos y atractivos de la feria fue, sin duda, el pabellón infantil, que cautivó tanto a los niños como a sus padres. Entre las actividades más llamativas estuvo la propuesta de la Fundación Patiño, que ofreció una introducción a la robótica y una biblioteca para el disfrute de los más pequeños.
La Universidad Privada Domingo Savio (UPDS) también tuvo una participación destacada con sus "Guardianes de la Felicidad", quienes animaron el ambiente con dinámicas lúdicas y positivas. Además, el moderno espacio de Robótica de la misma universidad llamó la atención por su innovación.
El área infantil también incluyó mini teatros con adaptaciones de cuentos infantiles de autores chilenos, como La leyenda de la quinua, de Manuel Peña Muñoz; La Granada, de Gabriela Mistral; Perla, la súper perrita, de Isabel Allende; 74 paraguas, de Ana María Güiraldes y Soy Dix-Leso, de Marcela Paz.
Otro rincón muy visitado fue el espacio temático de "Benjamín en el bosque secreto", ideal para que grandes y chicos se tomen fotografías. Sin embargo, el más fotografiado y popular fue el "Parque Cretácico Municipal Fancesa", que llegó desde Sucre con una experiencia inmersiva en realidad virtual y aumentada, perfiles de dinosaurios y réplicas de huevos prehistóricos, atrayendo la atención de todos los asistentes.
Entre los logros más importantes de esta versión, 'Sarita' Mansilla resaltó la creciente participación internacional, con Chile como país invitado de honor y el municipio de Concepción como invitado especial. Además, más de 10 países estuvieron presentes en eventos clave como el Encuentro Internacional de Poesía “Ciudad de los Anillos” y el Encuentro Internacional de Literatura Infantil y Juvenil.
“La afluencia constante de público, incluso entre semana, nos habla de una población genuinamente interesada por la lectura como la herramienta más importante que nos permite pensar con cabeza propia”, señaló. Para Mansilla, las cifras de asistencia reflejan resiliencia, confianza y un firme compromiso ciudadano con la cultura y los libros.
Diferencias con la versión anterior de la FIL
La participación de colegios en este año fue "verdaderamente emocionante". Según Mansilla, más de 500 colegios asistieron con horarios programados. La visitas no sólo promovieron la lectura, sino que hubo contacto de los estudiantes y profesores con los autores, ilustradores, cuentacuentos y más.
Además, este año se desarrolló el podcast "El Sofá Verde" en la feria. Para Mansilla, este proyecto nace de la creencia de que leer no sólo transforma por dentro, sino que también acerca a las personas. "Escuchar, conversar y leer: tres maneras de construir una sociedad más libre y luminosa", compartió.
Finalmente, tanto Sarah Mansilla como Melissa Pereyra coincidieron en resaltar la masiva asistencia del público a la Feria Internacional del Libro, a pesar del contexto económico, político y climático adverso que atravesó el país y la región.
Para Mansilla, la feria logró consolidarse como una plataforma cultural viva y en expansión, incluso en medio de las dificultades nacionales.
Pereyra, por su parte, subrayó que esta versión de la feria fue especialmente desafiante: “La diferencia es que, este año, a pesar de la lluvia, el frío, la crisis económica, los bloqueos en camino —donde estaban retenidas cargas de libros que tenían destino la FIL Santa Cruz—, los adultos mayores y niños asistieron a la FIL", destacó.