En San Pedro de Capacho la sequía golpea con fuerza y cada familia sobrevive con 80 litros de agua por semana. Allí se han visto obligados a racionar el líquido vital a 40 litros por familia, que reciben dos veces cada siete días, para beber y para cocinar.
Los comunarios han hecho novena a su santo patrono y lograron cavar un poco el atajado para sacar agua turbia que sirva para el aseo personal y para lavar la ropa.
“Tenemos familias de 15, 12, 8 o 6 integrantes, todas son numerosas y no abastece lo que nos entregan en galones”, se quejó Yerlin Pedraza Araúz.
Para ellos es toda una travesía recibir el agua, porque se calienta la bomba que usan para extraer el líquido elemento y cada dos horas sacan un poco. “Después tenemos que hacer fila para que nos entreguen nuestros 40 litros de agua”, dijo Yerlin.
Esta comunidad pertenece al municipio de San Miguel de Velasco y viven 63 familias. Yerlin señala que recién se están movilizando las autoridades y están a la espera de dos cisternas con agua.
“Cuatro meses que andamos sufriendo y recién se movilizan ahora que hicimos visible con videos lo que estamos viviendo. Los animales se nos están muriendo, los atajados que no se secaban están sin agua. Mi padre tiene 53 años y tenía un pozo que nunca se secaba, ahora no tiene nada. El atajado que cavaron está con barro y nos preocupan los animales”, manifestó.
Su familia ha perdido ocho cabezas de ganado y así cada una de los vivientes sufren estos daños.
“Tenemos a San Pedro de Capacho y nos dijo el padre que hagamos oraciones para que llueva. Hace dos semanas hicimos nueve días de novena, nos íbamos a pie hasta el atajado, rezábamos al santo y gracias a Dios se cavó el pozo y llenó más, porque es de donde podemos sacar agua, aunque turbia. La usamos para bañarnos, lavar los servicios y la ropa, aunque lo que lavamos queda el mismo color del barro”, contó Yerlin.
“Lo más preocupante es que los animales están bebiendo barro y se están muriendo, eso es lo más preocupante, porque vivimos de ellos. Es una tristeza nuestros sembradíos de yuca, maíz y plátano, no dieron nada”, dice Yesenia Pedraza, hermana de Yerlin que también vive en la comunidad.
Hace casi un año le construyeron el Pozo Artesano, ubicado a un lado del atajado, pero considera que no eligieron bien la zona y ahora están sufriendo las consecuencias.
Los comunarios señalan que hace más de cuatro meses que no llueve en esta comunidad y los niños han enfermado de diarrea. Lamentan que el conflicto político no permitió que se quede una cisterna que en un momento le abasteció de agua durante siete días.
“No coordina la Alcaldía con la Gobernación, todo lo hacen políticamente y no piensan en las personas”, se quejó Yerlin.