En el marco del programa por el Día Mundial del Teatro, celebrado del 10 de marzo al 30 de abril en Santa Cruz de la Sierra, tres directores seleccionaron un personaje cruceño como fuente de inspiración para sus respectivas obras. En esta edición, decidieron rendir homenaje a tres figuras muy queridas en Santa Cruz, provenientes de diferentes ámbitos, pero todas con un impacto significativo en la cultura local.
Winy Torruiz dirigió El Camino de Un Sueño, inspirado en la presentadora de Tv Anabel Angus. Glenda Rodríguez, junto a Dolly Peña, creó Ahora Tenés La Música en Tus Manos, basada en el guitarrista Piraí Vaca. Jorge Calero, junto al equipo de Voyeur Teatro, por su parte, presentan La Máquina Vieja, un homenaje a los futbolistas Marco ‘El Diablo’ Etcheverry y Erwin ‘Chichi’ Romero.
EL DEBER habló con estos directores para conocer más sobre los desafíos y procesos creativos de sus obras:
El Camino de Un Sueño, la obra que recuerda que los sueños se pueden alcanzar
Winy Torruiz, de 23 años, es una actriz y directora teatral que lleva cinco años dedicada al mundo escénico. Recién egresada de la Escuela Nacional de Teatro, ha llevado a cabo su más reciente obra, El Camino de un Sueño, una puesta en escena que recorre la trayectoria de la periodista y presentadora cruceña Anabel Angus, desde su primer casting hasta sus inicios en la televisión.
Tras graduarse, Winy no tenía claro cuál sería su siguiente paso. Como si el destino la llamara, encontró la convocatoria para el Programa del Día Mundial del Teatro y supo que debía formar parte de este festejo escénico.
"Siempre parto de un principio universal que me enseñó un maestro: lo que es personal e íntimo resuena en los demás. Cuando vi la convocatoria para escribir sobre personajes célebres de Santa Cruz, Anabel me llamó la atención. Como muchos, crecí viéndola en la televisión, y cuando revisé su historia, descubrí una conexión con su determinación para perseguir sus sueños. Me vi reflejada en esa búsqueda", contó la directora.
Más allá del casting, la obra también explora lo que sucede después de cumplir un sueño. "Añadimos la parte en la que Anabel ya está en la televisión, enfrentando nuevas dudas y desafíos. Cuando alcanzas algo que querías, no es el final, es el inicio. Es el primer paso de la enorme escalera que te espera para seguir lo que realmente deseas", reflexionó la directora.
Además, Winy no solo tuvo el desafío de dirigir, organizar y encargarse de los elementos teatrales, sino que también subió al escenario interpretando a Carlita, una amiga de la protagonista en la puesta en escena.
"Me enteré de que más de 1.500 niños participaron en ese casting. Pensé en lo que pudo haber sentido Anabel en esa fila, rodeada de otros niños llenos de ilusiones. Nosotros también hemos pasado por castings, sabemos lo que es estar nervioso, esperando una oportunidad que puede cambiar tu vida", explicó.
La selección de la actriz que interpretaría a Anabel no fue sencilla. Pasaron dos actrices antes de encontrar a la indicada. "Buscábamos a alguien con fuego, con ganas, que sintiera la pasión de representar a una persona tan influyente. Finalmente, encontramos a la actriz ideal, una joven que también creció viendo a Anabel y que se identificaba con su historia", contó Winy, quien eligió a Guadalupe Medina como la protagonista.
Para Winy, hacer una obra es como tener un hijo. Sin embargo, destacó el apoyo recibido a lo largo del proyecto. No solo por parte de los actores, sino también del equipo de escenografía, vestuario, sonido y registro. Además, muchos de sus amigos se ofrecieron a ayudar. "Lo más lindo fue cómo la gente se fue sumando”, agradeció.
El montaje también fue un desafío, ya que el tiempo corría. Con tan sólo un mes de ensayos intensivos, el equipo trabajó sin descanso. Lo que usualmente requiere al menos tres meses de preparación, el Colectivo Homo Dramae tuvo que hacerlo en un mes, ensayando cuatro horas diarias, sin descanso y con el compromiso de todo el equipo.
Sin embargo, todo fluyó. El elenco, logró entenderse creativamente. "Una vez conseguimos a la actriz, todo empezó a fluir. Compartimos ideas, hablamos sobre nuestra infancia, sobre qué queríamos hacer de niños, mezclamos la ficción con la realidad, revisamos la historia de Anabel, los canales que condujo, los programas... todo fluyó de manera natural", explicó Torruiz.
Como anécdota del proceso, el elenco tuvo la oportunidad de conocer a la propia Anabel Angus, quien los recibió en su casa y compartió con ellos. "Nos invitó a comer pizza, conocimos a su familia, y fue un momento hermoso. Ver que sigue conservando la esencia de aquella niña soñadora fue muy conmovedor. Yo lloré en un momento porque sentí que compartíamos ese mismo sueño de luchar por lo que amamos", recordó Winy.
Angus también colaboró con Torruiz en algunos detalles de la obra, como la selección de las canciones que sonaban en sus programas y en su casting. Winy destacó la actitud amable y colaborativa de la periodista.
"Lo que más me emociona es que el público entre en el juego, que se sumerja en esta historia que habla de sueños, de perseverancia, de esa niña interior que todos llevamos dentro. Y bueno, también estoy nerviosa porque Anabel va a estar presente en la función", confesó alegremente.
El Camino de un Sueño es un homenaje a la vida de Anabel Angus, una periodista que marcó la infancia y juventud de muchos cruceños. En la presentación, la propia Anabel estuvo presente y compartió un emotivo momento con el elenco en el escenario.
Una experiencia teatral inmersiva con Ahora Tenés La Música en Tus Manos
La directora de teatro Glenda Rodríguez está al frente de un desafiante proyecto escénico que rinde homenaje a la vida y trayectoria del guitarrista cruceño Piraí Baca. Inspirada en la historia del artista, la puesta en escena propone una experiencia inmersiva que combina teatro, sonido y movimiento, llevando al público más allá de la narrativa tradicional.
Rodríguez, quien ha trabajado anteriormente con la dramaturga Dolly Peña en proyectos como La Casa de Bernarda Alba, recibió con entusiasmo la invitación de dirigir esta nueva obra.
"Es un texto inspirado en la vida de Piraí Baca, en su arte, pero también en el contexto que lo rodeó en su crecimiento", explicó la directora. La historia no solo aborda su talento excepcional, sino también la influencia de sus padres: el muralista Lorgio Vaca y Ada Sotomayor (†), fundadora y directora del CIDAC. Ambos figuras muy emblemáticas de Santa Cruz.
El montaje plantea una biografía ficcionada que busca sumergir al espectador en la intimidad del artista. "Nosotros vemos al artista en escena, en total control y excelencia, pero pocas veces nos preguntamos qué sucede antes del concierto, cómo es su vida antes de pisar el escenario", compartió Rodríguez.
La obra explora el compromiso de un creador con su arte, la lucha interna, los momentos de duda y la energía necesaria para seguir adelante. "Es una conexión con el ser humano, con esa pasión que impulsa a cualquier persona que emprende un proyecto", añadió Rodríguez.
El elenco está conformado por tres personas en escena: Fernando Tamayo, quien interpreta a Piraí Baca; Dolly Peña, la dramaturga; y la propia Glenda Rodríguez, quienes intervienen como personajes que complementan la historia. "Es una especie de monólogo con personajes que accionan y dinamizan la puesta", detalló la directora.
La iniciativa surgió en el marco del Día Mundial del Teatro, aunque la idea de rendir homenaje a la familia Vaca ya existía entre varios artistas. "Se había contemplado la posibilidad de hacer un documental sobre la vida de Lorgio y Piraí, y este montaje funciona como un piloto de lo que podría ser una obra más extensa", adelantó Rodríguez.
El actual formato es un "shot" de 30 minutos con un fuerte componente sonoro e inmersivo, que sirve como introducción a un proyecto de mayor envergadura.
El teatro, cada vez más fusionado con otras artes, también se nutre de la tecnología. "Hace 10 años trabajo con teatro sensorial, especialmente para niños, y he explorado cómo activar otros sentidos en el público", comentó Rodríguez. La obra utilizará auriculares inmersivos para crear una experiencia multisensorial, llevando a los asistentes a construir imágenes mentales más allá de lo visual.
Esta obra no solo destaca el arte de Piraí, sino que lo homenajea con una puesta en escena que integra diversas disciplinas. Incluso, el actor protagonista, Fernando Tamayo, tomó clases de yoga junto a Rodríguez y Peña para poder transmitir corporalmente todo lo establecido en el libreto.
Con este montaje, Glenda Rodríguez no solo demuestra su gran capacidad como directora, sino que también introduce propuestas novedosas a la escena teatral.
La fusión entre teatro y fútbol en La Máquina Vieja
El teatro y el fútbol son dos pasiones que, a simple vista, podrían parecer mundos aparte. Sin embargo, para Jorge Calero y el grupo Voyeur Teatro, ambos comparten un elemento esencial: la capacidad de contar historias cargadas de emoción, pasión y memoria colectiva. Este año, el grupo presenta La Máquina Vieja, una obra que recorre la historia futbolística de dos iconos del fútbol boliviano: Marco "El Diablo" Etcheverry y Erwin "Chichi" Romero.
La propuesta escénica surge a raíz de la convocatoria lanzada por Tucura Cunumi para el Festival Profesional de Teatro. Inicialmente, la idea era contar la historia de Chichi Romero, pero durante las conversaciones con los organizadores surgieron nuevas ideas, hasta que finalmente se decidió incluir también a Marco Etcheverry.
"Fue un reto conectar ambas historias, pero pronto encontramos un hilo conductor natural, ya que cronológicamente sus trayectorias se cruzan. Romero fue un ídolo para toda una generación, incluida la de Etcheverry", explicó Jorge Calero, director de la obra.
La obra transcurre entre los años 70, cuando Romero daba sus primeros pasos en el fútbol profesional, hasta 1994, año en que Bolivia disputó el Mundial en Estados Unidos. "No se trata de una historia lineal ni convencional. Es un teatro documental, en el que compartimos la investigación con el público y la enriquecemos con juegos, audiovisuales y fragmentos de entrevistas", adelantó Calero sobre esta puesta en escena.
El espectador no verá actores interpretando a Etcheverry o Romero. En cambio, serán Calero y Jorghe Vargas quienes narren la historia a partir de una investigación exhaustiva, con material de archivo, proyecciones y sonidos en vivo. "El teatro tiene esa capacidad de transformar lo vivido en relato, en una historia vibrante. Y el fútbol le aporta ese frenesí, esa pasión que trasciende generaciones", agregó el director.
Para Calero, uno de los momentos más emotivos del proceso creativo fue la entrevista con Chichi Romero. "Conocerlo fue una experiencia impresionante. Nos dimos cuenta de cómo el fútbol es una memoria colectiva. Cuando hablábamos con la gente, todos nos contaban sus recuerdos con una emoción que parecía que los estaban reviviendo", relató el director.
La obra también plantea una reflexión sobre los obstáculos estructurales que han impedido que el talento boliviano brille en el escenario internacional. "No es cuestión de talento, sino de organización, de estructura y de economía. Muchas veces nos han hecho creer que el boliviano no es capaz, pero esta historia demuestra que el problema no es la calidad de nuestros jugadores, sino las condiciones en las que se desarrollan", sostuvo el director.
La Máquina Vieja tendrá una única función en el Festival Profesional de Teatro, el viernes 28 de marzo. Sin embargo, Voyeur Teatro no descarta extender la temporada en abril en la sala de teatro La Ratonera. "Nos emociona estrenar la obra en el marco del Día Mundial del Teatro. Es un evento especial porque nos permite celebrar nuestra pasión junto a otros grupos teatrales, en un espacio creado por y para la comunidad artística", enfatizó Calero.
Las expectativas son altas: esperan que el público no solo disfrute de la obra, sino que sienta la misma pasión que un hincha en el estadio. "Queremos generar esa euforia, esa emoción incontrolable que provoca un partido. Y si alguien no conoce a Chichi Romero, será maravilloso que salga del teatro conociéndolo y admirándolo", concluyó Calero.