Deisy Ortiz y Carmela Delgado
Las lluvias siembran muerte y causan estragos en distintas zonas de departamento cruceño. Uno de los municipios afectados es Cabezas que vive el peor desastre por el desborde de quebradas que han dejado unas 40 comunidades aisladas, 500 familias afectadas y unas 40 viviendas desplomadas o inundadas.
Tras tres noches de lluvia, los pobladores viven momentos de desesperación por el colapso de varias quebradas que inundaron comunidades y barrios en Abapó, en la zona urbana.
En medio del lodo, la gente tuvo que dejar sus casas, desafiando la corriente y la palizada. Muchos formaban ‘cadenas humanas’ para trasladarse a un lugar seguro. Los que iban por delante acomodaban palos y ramas para que sirvan de puente para el resto de la caravana, porque la fuerza del agua arrastró puentes, derrumbó viviendas y destrozó los caminos.
Otros se arriesgaban para sacar de sus casas algunas pertenencias. Lo hacían con el agua hasta el pecho.
En la localidad de Abapó, el lodo subió hasta un metro en uno de los lados de la carretera, inundando varias viviendas. Algunas cedieron por la humedad.
Maritza Sánchez fue una de las que terminó en el hospital porque su casa se vino abajo y ella resultó lastimada.
En medio del desastre, la solidaridad de los pobladores se hace sentir para cobijar y alimentar a quienes más lo necesitan.
En el barrio 23 de Julio, de Abapó, Juan Carlos Álvarez (45) habilitó un espacio de su vivienda para que acamparan las familias afectadas, ya que muchas de las viviendas de los vecinos quedaron anegadas.
Este jueves prepararon un majadito de chorizo para el almuerzo de medio centenar de personas, pero no alcanzó y por la tarde volvieron a cocinar. “Algunos perdieron todo. Hay harta gente que no tiene un lugar para dormir, vamos a acomodarnos, porque entre vecinos tenemos que tendernos la mano. Hay familias que han salido con la ropa del cuerpo. Nunca he visto a mi pueblo pasar por esta desgracia”, dice Álvarez.
Braulio Hurtado afirma que muchas familias comenzaron a salir de sus casas la madrugada de ayer, porque las quebradas empezaron a rebalsar.
“La gente de Agua Salada tuvo que abandonar la comunidad, porque todo se inundó. En varias comunidades y en Abapó no hay agua ni luz y los alimentos están escaseando”, señala.
Los grupos de WhatsApp son clave para comunicarse entre pobladores, pero están preocupados porque no pueden contactar a una familia que vive por la zona denominada La Tormenta.
“No hay agua, luz, ni señal en ese sector. No los hemos podido ubicar y no sabemos si pudieron salir de madrugada, como lo hicieron otros”, manifiesta Hurtado, al indicar que han activado una campaña para recolectar alimentos no perecederos, frazadas y todo lo que pueda ayudar a las familias.
Ante la magnitud de los daños, el alcalde de Cabezas, Omar Rosales, pidió a la Gobernación y al Viceministerio de Defensa Civil su apoyo para atender a las familias damnificadas.
“El municipio de Cabezas necesita ayuda”, indicó.
El responsable de la Unidad de Desastres del Gobierno Municipal de Cabezas, William Fernández, informó que, de forma inmediata, se activó el Comité Operativo de Emergencias Municipal (COEM) para socorrer a las familias afectadas.
“Estamos viviendo una de las peores situaciones de desastre natural en todo el municipio por las precipitaciones que han caído estos días. Tenemos unas 40 familias que perdieron sus viviendas”, indicó Fernández.
Explicó que la prioridad en este momento es resguardar la vida de las personas, por lo que equipos municipales realizan evacuaciones en las zonas de mayor riesgo.
Según el reporte preliminar, en todo el municipio más de 40 comunidades han quedado aisladas y hay alrededor de 500 familias damnificadas, 40 de ellas sufren la pérdida de sus viviendas que cedieron o están inundadas.
Fernández señaló que incluso la localidad de Cabezas está en riesgo de quedar aislada, ya que el agua comenzó a socavar la carretera. En Abapó varios barrios permanecen sin agua potable ni energía eléctrica.
“Las quebradas han rebalsado y han inundado todo, ocasionando un tremendo daño en viviendas”, indicó.
Un deslave del cerro también tiene cortada la ruta a Yacuiba, a la altura del sector Tarumá, entre Abapó y Cabezas, donde el agua ayer corría como un río sobre la plataforma.
Fernández recordó que el municipio se declaró en desastre hace una semana, por lo que pidió a las autoridades departamentales y nacionales agilizar los procedimientos para canalizar ayuda.
“Necesitamos que la atención sea inmediata con maquinaria pesada, cisternas con agua y todo el apoyo posible para asistir a las familias damnificadas”, remarcó.
Hacia los valles
La zona de los valles cruceños es otra de las afectadas porque los derrumbes han sembrado muerte. El miércoles por la noche, en medio de los deslizamientos que se registran en la carretera antigua a Cochabamba, una piedra de gran tamaño impactó contra un bus de la empresa Bolívar, dejando dos personas fallecidas y dos heridos.
Las víctimas viajaban con destino a Sucre cuando la piedra impactó contra el bus en la zona de La Angostura, en el tramo entre Petacas y Bermejo. Allí, desde el pasado fin de semana se vienen registrando cortes de ruta temporales debido a los constantes derrumbes de piedras y mazamorra.
El hecho ocurrió cerca de las 20:30, cuando la fuerza de la roca perforó la ventana del bus y cayó sobre una pareja de pasajeros, que fue la más afectada. En medio de la desesperación, los viajeros tuvieron que unir fuerzas para retirar la roca que apretaba las piernas de las víctimas. Ambos fueron trasladados de emergencia a una clínica, pero lamentablemente no resistieron.
En Vallegrande, el desborde de la quebrada Peñones causó desastre en la zona de Masicurí, donde el turbión afectó caminos, cultivos y viviendas. Los agricultores lamentan que su producción haya quedado bajo el agua.
“En la noche dormimos con miedo. Los corrales están inundados y poco a poco los caminos se van llenando”, dice el mensaje de uno de los comunarios que pide atención.
“Hay mucha preocupación porque hay gente que se encuentra incomunicada. No hay caminos para llegar hasta el final de la comunidad, ya que todas las quebradas están llenas”, dijo la asambleísta Mavy Pedraza, presidenta interina de la Asamblea Legislativa Departamental, al salir de esa localidad.
La asambleista indicó que están realizando gestiones ante las autoridades nacionales para que puedan llevar ayuda por vía aérea, principalmente víveres, ya que en la zona hay embarazadas y niños.
En El Torno continúan sufriendo por las inundaciones y 11 personas están desaparecidas.
Asimismo, las brigadas de rescate se mantienen movilizadas. En el municipio de La Guardia, el martes rescataron el cuerpo de una persona que fue arrastrada por el turbión del Piraí, cuando intentaba cruzar el río junto a su madre en la localidad de Sombrerito. Ahora buscan a dos desaparecidos en el municipio de Colpa Bélgica.
Otros municipios también han reportado daños y afectación en caminos comunales, como es el caso de Charagua.
En la capital cruceña, la lluvia de este jueves anegó calles y afectó el transporte público.