Con mucha alegría recibieron a la comisión de salud y a las autoridades los sacerdotes y religiosos que estuvieron en confinamiento por 34 días en San Carlos.
Cinco sacerdotes que prestan su servicio espiritual en la provincia Ichilo fueron dados de alta por la gerencia de la red de salud después de haber vivido aislados en la iglesia. El aislamiento se realizó luego de que el pasado 14 de marzo estuvieron en contacto con un caso positivo de coronavirus en Montero.
Los religiosos agradecieron a Dios con un Padre Nuestro por haber salido airosos de su confinamiento, que vivieron entre oraciones y momentos de reflexión.
Estamos contentos y agradecidos a Dios y al equipo médico que nos atendió. Al mismo tiempo estamos apenados porque la Pascua y la Semana Santa no hemos podido estar con nuestros feligreses. Eso ha sido un gran vacío para nosotros, declaró a EL DEBER el padre Carlos Longo, párroco de Buen Retiro.