Un día después de la votación subnacional, la disputa entre Juan Pablo Velasco y Otto Ritter ha comenzado a trasladarse del recuento de votos al terreno de las alianzas, los guiños y las estrategias. En ese escenario, la figura del actual gobernador, Luis Fernando Camacho, emerge como un factor clave de gobernabilidad, tras aceptar la derrota electoral, pero al mantener influencia en la futura Asamblea Legislativa Departamental (ALD).
Con el 28,4% de respaldo, Velasco se posiciona como el candidato más votado en primera vuelta, seguido de Ritter con el 26,8%, en una contienda que obliga a ambos a redefinir su estrategia de cara al balotaje del 19 de abril.
Según las proyecciones del voto, Libre quedaría con nueve asambleístas (seis por territorio y tres por población), mientras que Santa Cruz Para todos tendría tres (uno por territorio y dos por población).
Ahí entonces juegan un papel preponderante los probables siete asambleístas de Creemos-Patria (cinco por territorio y dos por población), que pueden viabilizar la administración del próximo gobernador.
La composición de la ALD se completa con los tres asambleístas de Demócratas, los cinco indígenas y uno del MTS.
Pero, ¿porqué es importante consolidar una mayoría legislativa que garantice gobernabilidad? Por varias razones: si el partido del gobernador entrante no tiene mayoría, la oposición puede frenar proyectos de ley, entrampar la gestión y dificultar la administración diaria. Además, la ALD tiene la competencia exclusiva de aprobar el Plan de Desarrollo Departamental y el Presupuesto Operativo Anual (POA).
En eset marco, el propio excandidato a vicegobernador por ese frente, Zvonko Matkovic, dejó en claro que, pese a la derrota electoral, la influencia política de Camacho está lejos de finalizar.
“En esta nueva gestión, la gobernabilidad pasará por vos. Las alcaldías ganadas ayudarán a consolidar tu proyecto. Esto es democracia”, le dijo Matkovic.
Camacho, por su parte, asumió el resultado con un mensaje institucional, reconociendo la voluntad popular y felicitando a los candidatos que avanzan a segunda vuelta.
No obstante, el gobernador saliente dejó abierta la puerta a seguir influyendo en el rumbo del departamento, al comprometer respaldo de su bancada a las iniciativas que apunten al desarrollo y a la profundización de las autonomías.
Cambio en el discurso
En este nuevo escenario, la diferencia entre Ritter y Velasco no solo radica en los números, sino en el tono político con el que encaran la recta final. A un día del sufragio, Ritter ha optado por una postura más confrontacional, combinada con llamados a nuevos acuerdos, incluso abriendo la posibilidad de incorporar a Camacho como una figura de consulta dentro de su eventual gestión.
Sin embargo, ese discurso integrador convive con críticas directas hacia su adversario, al que cuestiona por falta de experiencia y seriedad, marcando un tono más agresivo en la campaña. “Santa Cruz necesita un gobernador, no necesita improvisaciones. Santa Cruz necesita una persona seria que maneje la Gobernación, no un muchacho irrespetuoso, atrevido, malcriado”, manifestó ante los medios, en una conferencia.
Velasco, en cambio, decidió tomar distancia de la lógica tradicional de pactos políticos. Aunque no cierra las puertas al diálogo, ha descartado explícitamente las alianzas formales, a las que asocia con la “vieja política”. Su discurso se centra en una narrativa de renovación generacional, apelando directamente al respaldo ciudadano sin intermediaciones partidarias.
“Todas las personas que se quieran sentar con nosotros, que tengan la visión de futuro que tenemos nosotros para la Santa Cruz que merecemos, tenemos abiertas las puertas para todos”, dijo el candidato de Libre.
El candidato más votado ha optado por un tono conciliador, evitando confrontaciones personales y destacando el carácter democrático de la elección.
Incluso al referirse a Camacho, mantuvo una línea de respeto y reconocimiento, subrayando que la contienda actual no convierte a los rivales en enemigos.
En medio de esta nueva fase, el bloque de Creemos y la figura de Camacho se posicionan como el factor decisivo. Su peso en la Asamblea Legislativa
Departamental y en los gobiernos municipales puede definir no solo el resultado del balotaje, sino también la estabilidad de la futura gestión.