“Es una crueldad y un atentado contra los árboles”, dice Daniela Suárez, una vecina que protesta porque alguien cubrió de cemento la raíz de un árbol de toborochi, por la zona del mercado Los Pozos El árbol de ramas extensas y peculiar tronco que sufrió dicha agresión es uno de los que regala su sombra en la acera de la calle Aroma, a pocos pasos de la Antonio Vaca Díez. A simple vista parecería que su raíz está cubierta por la vereda, pero desde cerca se percibe que sobre eso le echaron otra capa de cemento en los alrededores de la raíz. Aunque el hecho no es reciente, ha generado el repudio ciudadano después de que un vecino compartiera un video mostrando cómo quedó el árbol, a través de las redes sociales. El biólogo e investigador Huáscar Bustillos lamentó la falta de conciencia y cuidado con los árboles, y advirtió de los daños que puede sufrir una planta si se le cubre la raíz. “Cuando se coloca cemento a la base, ya sea a la raíz o al tronco, se evita que tenga una adecuada absorción de los nutrientes y del agua”, dice y agrega que el daño puede ser mayor si se trata de un toborochi. “Al ser especie que está en ambientes secos desarrolla esa pancita peculiar que es una reserva de agua y, al colocarle cemento en la base, es como si se le estuviese colocando una especie de cinturón, que impide los procesos que garantizan su crecimiento y vida, dice. Bustillo calcula que este ejemplar tiene más de 30 años de vida y es de la especie ceiba speciosa o toborochi rosado. Destaca que el toborochi, nombre que recibe en Bolivia la planta del género ceiba, es un símbolo de nuestra flora, que está incluido en el escudo cruceño y es objeto central de diversas leyendas, especialmente de la cultura guaraní. De acuerdo con Bustillos, en Bolivia existen ocho especies del género ceiba: boliviana, samauma, pentandra, publiflora, speciosa, chodatii, insignis y glaziovii. De estas, cinco forman parte del paisaje urbano de Santa Cruz de la Sierra.