La vida de Aida Mckenney se apagó la tarde de este domingo tras sufrir un paro cardíaco; sin embargo, su nombre quedará estampado en la historia cruceña, tras ganarse su propio legado fundando varias instituciones en pro de la cultura y las artes. La cultura está de luto al conocerse su partida y las condolencias empezaron a llegar a través de las redes sociales. La Asociación Pro Arte y Cultura, lamentó el deceso de McKenney, mujer que fue su socia fundadora. miembro distinguido y permanente colaboradora de nuestra Institución. Extraordinaria gestora cultural, incansable luchadora para elevar el nivel cultural de niños, jóvenes y artistas de Santa Cruz y Bolivia. La sociedad cruceña le estará siempre agradecida y en deuda con ella. Que descanse en paz. En su momento Juliette Betram, nieta de McKenney, narró que su abuela que este año, en abril, cumplió 90 años, heredó su espíritu emprendedor y aventurero al igual que sus padres, no dejó nunca su pasión por la música y la cultura. Aidita o más conocida en su familia como Aya, a sus 20 años fue la primera mujer en trabajar en la torre de control del aeropuerto El Trompillo, aprovechando sus conocimiento de inglés, pero tiempo migró por unos años en Kentucky y Arkansas, pero a su retorno a su tierra natal, comenzó su travesía de aportar a la cultura y el arte. Fundó el coro Santa Cecilia, el Instituto de Bellas Artes, el Círculo Pro Música y la Casa de la Cultura, dirigiendo estas instituciones por varios años. McKenney, también enseñó música en el colegio Alemán y además enseño inglés en el colegio Americano. Tiene una voz encantadora, una paciencia que todos su alumnos, gasta los más plagas, recuerdan hasta ahora y un corazón tan grande que siguió creciendo al mismo paso que Santa Cruz. Grande abuela", escribió Betram en su Facebook, este año justo el 12 de abril para el cumpleaños de su abuela.