¿Cómo está su salud después de cumplir su misión?He regresado un poco recuperado, porque a mí la montaña siempre me hace sanar. Ud. es el primer boliviano en escalar 7 cimas, ¿qué dice?Sí, esa es la importancia. Hemos estado en la Antártida con gente de todo el mundo. A muchos le ha sorprendido que yo, de un país pobre como Bolivia, esté entre los millonarios. ¿Qué pasa?, me preguntaban. Bueno, yo no soy millonario, pero he hecho todo lo posible para estar ahí. ¿Qué sintió al llegar a la cima del Vinson?Era como conquistar otro planeta, sentía que estaba conquistando un planeta. La emoción que sentí era inmensa. Era una conquista para Bolivia, no solo para mí. Con ese pensamiento he bajado llorando. Ud. escaló recién operado Me he enfermado de tanto renegar, de tanto trabajar. Al llegar a la Antártida también hubo otras dificultades, los de la empresa no estaban y tuve que esperar varios días, y cuando llegaron éramos los últimos para escalar. Además, una colega nuestra se retiró de la expedición porque se le congeló la mano, entonces escalamos solo tres. Ya arriba, el llevar tanto peso y con mi asunto de la operación, era un problema. Hubo cuatro días de tormenta que nos atascaron. Oramos mucho, al final, el tiempo mejoró y bajamos de inmediato. Llegamos al campamento base y la gente con las que nos habíamos cruzado, estaba atrapada, llevaban 9 a 10 días esperando que las avionetas las recojan, pero por el mal tiempo se retrasaron. ¿Qué temperaturas tuvo que soportar? 70 grados bajo cero. Fue la más baja que he enfrentado. En un momento saqué mi dedo del guante y casi se congela. He tenido que hacer tratamiento con cosas calientes. ¿Qué hará ahora? Escalar las 7 cimas era un compromiso, un peso que cargaba y que me preocupaba, pero ahora eso se acabó. Seguiré escalando, vendrán otras oportunidades, pero no será un compromiso formal, sino algo mío. Quiero contar la historia de las cimas que escalé.