“El centro de la ciudad se nos muere”, es una alerta que, sin ponerse de acuerdo, repiten profesionales y pobladores de esta tierra. Basta un pequeño recorrido diurno por el casco viejo para ver casonas cayéndose a pedazos, aceras desniveladas, telarañas de cables y fachadas de inmuebles descuidados; y por las noches, calles oscuras e inseguras y boliches que no siempre respetan los horario de funcionamiento.
Según estudios realizados por la Asociación de Vecinos de la zona, han aumentado las viviendas abandonadas y los comercios en alquiler y en venta, sin poder encontrar interesados.
Para contrarrestar este proceso, profesionales de diferentes áreas consultados por EL DEBER plantean distintas ideas para rescatar el casco viejo cruceño; no obstante, la mayoría coincide en que se deben impulsar rutas temáticas, en determinadas calles. Por ejemplo, crear una ruta de gourmet, otra cultural y otra de entretenimiento.
“Se debe actuar con celeridad porque cada día que pasa estamos perdiendo mucho el patrimonio en el centro cruceño”, remarca el director de la carrera de Planificación, de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, Alberto Castro.
Castro indicó que el promover actividades específicas en ciertas calles permitirá atraer mayor cantidad de visitantes, pues ya se tiene como experiencia exitosa la calle Buenos Aires, que concentra las tiendas de cotillones y es un referente para las personas que buscan esos artículos.
Similar postura tiene el presidente del Colegio de Arquitectos, José Luis Durán, quien considera que la revitalización de la zona pasa por generar mayor oferta de actividades más que por cambios normativos. “Hay que dar facilidades para que la gente pueda hacer más rutas gourmet, rutas culturales, rutas comerciales o de entretenimiento. Creo que ese es el camino, la revitalización de las actividades, con participación de todos”, enfatizó.
Durán indica que, para crear estas rutas incluso se podrían tomar en cuenta los centros de manzana, que actualmente son “espacios muertos”. Agregó que este proceso debe ser liderado por las autoridades con incentivos a la inversión privada.
El presidente de la Asociación de Propietarios del Centro (APC), Guido Landívar, opina que se deben crear más atractivos en el centro a través de la flexibilización de la norma de construcción.
Siguiendo esta lógica de rutas temáticas, la secretaria departamental de Coordinación Institucional, Ruth Lozada, propuso que las autoridades municipales consideren convertir a la calle Ayacucho en un boulevard, fijando incentivos tributarios a los negocios, pues esta zona tiene varias heladerías, tiendas de zapatos y otros negocios que se mantienen por varios años.
Lozada indicó que, en la Ayacucho también se debería establecer un asentamiento más formal a los comercios pequeños como los “hippies”, que llevan varios años vendiendo en el lugar.
Hace más de un año, la Gobernación de Santa Cruz impulsó un estudio con diversos ejes para conocer las condiciones del centro de la ciudad. Estos datos servirán para impulsar la Marca Santa Cruz. “Se busca tener un centro atractivo para poder decir al turista que podrá mirar la historia de la ciudad a través de sus fachadas en el centro histórico. Se debe preservar la zona, usted no le puede contar a la gente lo que había aquí si ya no existe. Para mirar edificios, usted va a cualquier otra parte del mundo”, reflexionó.
Crear una supermanzana
La estudiante de Planificación Gabriela Gómez, presentó, como parte de su modalidad de graduación; el proyecto ‘Revitalización del centro histórico de la ciudad de Santa Cruz a través de la supermanzana’.
La iniciativa, que tiene algún parecido con las rutas temáticas, menciona que, a partir de la plaza 24 de Septiembre se debe incorporar una manzana alrededor; es decir, nueve en total, para generar en éstas actividades culturales, comerciales y de recreación específicas. Incluso plantea limitar el tráfico de vehículos en toda la supermanzana, inicialmente por horas y luego de forma definitiva.
Como parte del estudio de campo se hizo un inventario de lo que actualmente existe, con el fin de identificar cuál es el potencial que se puede explotar. Por ejemplo, en una de las manzanas, el 40% de los inmuebles son comercios; el 24%, servicios comunitarios; y el resto son viviendas. “A la actividad que ya existe en la Manzana Uno se le agrega toda la fila de manzanas alrededor, donde se tengan galerías comerciales, un circuito de museos, mayor cantidad de áreas peatonales, vidrieras, confiterías, espacios para sentarse y disfrutar”, propone Gómez.
La ruta Sucre, en espera
En agosto de 2019 al menos 15 sitios (liderados por la Casa Melchor), ubicados a lo largo de la calle Sucre se unieron para conformar la ‘Primera ruta cultural y gastronómica del centro citadino’.
El proyecto, impulsado por las gestoras culturales Annelise Arrázola y Ejti Stih, contempla señalización diferenciada y pintado de fachadas, además de una constante oferta cultural y gastronómica. Esta iniciativa ganó el fondo concursable de Proyectos de Intervenciones Urbanas, dependiente del Gobierno Nacional; sin embargo, no se ha ejecutado pues aún no se ha hecho el desembolso de los recursos para ponerlo en marcha.
Densificar el centro
La modificación del Reglamento del Centro está en etapa final; es decir, en revisión técnica y se espera que hasta mediados de febrero sea aprobado a través de un decreto municipal.
Emiliano Cronenbold, secretario municipal de Planificación, explicó que, entre los principales cambios se contempla la reclasificación de las casonas. El cambio permitirá retirar de este listado a las que están deterioradas.
En la actualidad son 277 casonas que tienen distinta categorización (integral, estructural o ambiental). Ya se aprobó una ficha técnica y se proyecta concluir la reclasificación hasta febrero.
Cronenbold agregó que, con los cambios a la norma también se permitirán construcciones de mayor altura, se pasa de 10,5 metros a 12,5.
El arquitecto Rubén Paz, funcionario municipal, dijo que con la ampliación de la altura se busca impulsar más espacios comerciales y de servicio, además de ampliar las unidades habitacionales y así llegar hasta 100 habitantes por hectárea.
Detalló que, para la nueva norma, se acordó tres alturas permitidas, según la zona; una estará fijada por la altura de la casona patrimonial en la misma calle, la segunda es 12,5 metros de basamento y la tercera, de 21,50 metros, tomando en cuenta el alto de la torre. Sobre esta última aclaró que las fachadas mantendrán los 12,50 metros de basamento y los metros adicionales deberán ser en una torre más retirada de la acera; es decir, los perfiles de las calles no cambiarán.
Agregó que en la parte posterior de las construcciones no se permitirá el apoyo con el objetivo de que se puedan tener centros de manzana o circulación interior.
Proyectan una ley
La presidenta del Concejo Municipal, Angélica Sosa, indicó que actualmente se trabaja en un proyecto de ley para revitalizar el centro de la ciudad. Dijo que se debate, por ejemplo, si es necesario reemplazar las losetas por pavimento flexible o si se retomará el plan piloto de peatonalización.
Elías Castro, parte del equipo que participó de un estudio sobre el centro de la ciudad, remarcó que hay tres principales tareas para recuperar en esta zona: densificar, conservar y darle una característica distintiva.
Prevén que este mes se aprueben los cambios al Código de urbanismo y obras; está en revisión
Desde hace más de un año una comisión se reúne para actualizar el Código de Urbanismo y Obras (CUO), ya se tiene un borrador final y actualmente está en revisión técnica. Se prevé que este mes será remitida al Concejo para su consideración y aprobación.
El secretario municipal de Planificación, Emiliano Cronenbold, remarcó que entre los cambios se estableció que se permitirá que los edificios puedan compensar su espacio de parqueo en un terreno distante, máximo a 300 metros, es decir, si un edificio requiere, por ejemplo, 30 parqueos, si estos no se pueden construir en el mismo lugar, se podrá compensarlos en un terreno próximo.
En el Colegio de Arquitectos ven con buenos ojos los cambios acordados en la comisión técnica. Aunque el presidente agregó que no se debe esperar que el Código de Urbanismo pueda dar soluciones a todos los problemas que enfrenta el centro de la ciudad.
En esta comisión también se elaboró el primer reglamento sobre edificios ecosostenibles.
Cronenbold indicó que este tipo de edificios, que se caracterizan -entre otras cosas- por ahorrar energía y reutilizar las aguas de lluvia, podrán ganar dos pisos más al máximo de altura fijado en el CUO, al interior de una U.V. Esto no aplica a construcciones en el centro de la ciudad.
Además se mencionan otros beneficios adicionales.
¿El centro se debe volver peatonal?
El debate constante entre arquitectos y vecinos de la zona del centro de la ciudad es si es adecuado retomar la idea de peatonalizar las calles del centro. Las voces están divididas.
Por ejemplo, el arquitecto Alberto Castro opina que se debería retomar esta discusión, porque en varios países hay zonas peatonales que están llenas de actividades, por lo que son un éxito y se pueden replicar, aunque adaptándolas a la capital cruceña.
“Como hay tantas actividades, la gente asiste y existe una circulación limitada para vehículos”, remarcó.
En contraposición, el arquitecto José Luis Durán considera que peatonalizar esta zona significaría “matarla” más porque el cruceño aún tiene la costumbre de querer que el bus o vehículo particular lo lleve hasta la puerta del lugar que quiere ir, pues no está acostumbrado a caminar.
Otras personas rechazan vehementemente esta posibilidad. Tal es el caso de Guido Landívar, uno de los vivientes de la zona, quien considera que disminuirán aún más los pocos visitantes del lugar.
En 2014, la Alcaldía cruceña, a través de la Dirección del Centro y Patrimonio Histórico (Dicepahi), aplicó un plan piloto de peatonalización de las calles próximas a la plaza durante el fin de semana. No obstante, luego de algunos meses se suspendió la medida y se pasó a analizar los resultados en mesas técnicas.
En la actualidad, la Alcaldía municipal no tiene previsto retomar este proyecto.