En 2015, el padre Mateo inició una campaña promoviendo un incremento para la salud -del 10%- en el Presupuesto General del Estado (PGE).
Desde entonces ha venido tocando varias puertas, incluso en dos ocasiones presentó el proyecto de ley ante los legisladores, pero el documento quedó archivado y el sector mantuvo su asignación del 6,4% en el PGE. Con el cambio de Gobierno, el religioso reactivó la campaña y ha logrado apoyo de legisladores, ministros y de la presidenta Jeanine Áñez.
¿En qué instancias se encuentra el proyecto de ley?Se ha presentado a la Cámara de Diputados, por tercera vez. Gracias a Dios la comisión de Salud ya dio el visto bueno y fue remitido a tres ministerios, de Salud, Economía y Presidencia, así como a la presidenta para su conocimiento. Esperemos que cuanto antes la debatan, la mejoren y la aprueben.
Pedimos que no se demore en su aprobación, porque la salud, la enfermedad no esperan; que no lo consideren un tema de ideología política. Nos gustaría que sea aprobado por unanimidad, eso le dará fuerza moral a la ley. Insistimos en que debe ser una ley vinculante para los gobiernos venideros. El proyecto de ley contempla la gradualidad en el presupuesto.
¿Qué significa eso?Dadas las circunstancias del país, sería bueno que en el presupuesto de 2021 podamos tener un 8% asignado para salud; en 2022, un 9%; y en 2023, un mínimo del 10%. A partir de ahí nunca menos de un 10%.
¿Cómo debe distribuirse ese 10%?El proyecto de ley tiene una consideración que indica que el 45% se destine a todo lo que está asignado a las autonomías, por lo tanto, con el tercer nivel; el otro 45% para las alcaldías y autonomías indígenas, es decir, segundo y primer nivel; y un 10% para el Gobierno central. Ese 10% debe potenciar sobre todo el Sistema Único de Salud.
¿Debe mantenerse el SUS?El SUS es una bendición, pero proyectos de ley que se lanzan por temas políticos, sin consenso con los actores, sin planificación ni financiación, es una torpeza. Con la salud no se puede hacer política. Debemos tener una buena política de salud.
¿Cómo?Lo que se quiere del 10% no es solo el tema financiero, la plata, sino tener una buena política de salud. Por eso queremos una ley vinculante para todos los gobiernos, a fin de que se invierta como mínimo el 10% en salud. (...) En el proyecto de ley se contempla un 70% del presupuesto según la población, un 30% para las zonas más pobres, pues hay que tener un equilibrio entre las zonas pobladas, las más pobladas y las más pobres.
Me gusta decir, sin ser presuntuoso, que nos va sacar de una visión tercermundista de la salud, es decir, que la salud será como una política de Estado, que contemple los tres niveles, con racionalidad y un método científico de análisis.