Crédito: Muy interesante/cancer.gov
La definición que hace la Sociedad Americana del Cáncer sobre tumor, es que se trata de una masa o protuberancia.
Existen dos tipos de tumor, benigno y maligno o canceroso. El tumor benigno no tiene la capacidad de propagarse por otras partes del organismo, mientras que el que es maligno, el más peligroso, sí.
Las células cancerosas pueden desprenderse de donde nació el tumor, desplazarse y depositarse en los ganglios linfáticos u otros órganos, haciendo que funcionen de manera anormal.
Hay muchos tipos de cáncer que forman tumores sólidos. Pero los cánceres de la sangre, como la leucemia, en general no forman tumores sólidos.
El tumor benigno no invade otras partes del cuerpo, pero son de riesgo cuando presionan órganos importantes, como por ejemplo el cerebro. Una vez retirados, los tumores benignos no suelen aparecer de nuevo.
El mecanismo
Para contrarrestar el envejecimiento y muerte de las células del organismo, estas se dividen periódicamente. Esta división se regula por mecanismos de control, entre los que resaltan oncogenes y los genes supresores de tumores.
Los primeros se encargan de que las células proliferen con normalidad, pero si se produce una mutación de activación, las células aumentarán de forma masiva.
Los genes supresores de tumores deberían frenar la proliferación, pero hay mutaciones que pueden inactivarlos y el resultado será el mismo que cuando se alteran los oncogenes: el crecimiento descontrolado de las células. Con el paso del tiempo esta división masiva y descontrolada puede desembocar en un tumor o nódulo. Células Asimismo, las células cancerosas se esconden del sistema inmunitario que tendría que destruirlas y lo engañan de tal modo que hasta logran que las células inmunitarias protejan el tumor, en vez de atacarlo. A menudo las células cancerosas necesitan mucho de estos comportamientos anormales, sin los cuales no logran sobrevivir. Por eso los investigadores idean terapias que apuntan a las características anormales de las células cancerosas. Por ejemplo, algunas terapias de cáncer evitan que los vasos sanguíneos crezcan en dirección a los tumores, y esto evita que el tumor consiga los nutrientes que necesita. El cáncer es una enfermedad genética y los cambios genéticos se producen por distintas razones. Por errores que ocurren cuando las células se multiplican, por daños del medio ambiente al ADN, ya sea por tabaco, rayos UV, etc., y también por herencia. Existen más de 100 tipos de cáncer. La capacidad de eliminar las células cancerosas disminuye con el envejecimiento de la persona. La diseminación del cáncer a otros órganos o partes del cuerpo causa la mayoría de las muertes por esta patología. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2020 murieron 10 millones de personas en el mundo.
Según el Instituto Nacional del Cáncer (NCI por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, a diferencia de las células normales, las cancerosas se originan sin recibir señales de que se deben formar; hacen que los vasos sanguíneos crezcan en dirección a los tumores. Estos vasos sanguíneos llevan oxígeno y nutrientes a los tumores y quitan los productos de desecho de los tumores.