De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2019 el asma afectó a 262 millones de personas y causó 461.000 muertes. “La mayor parte de las muertes relacionadas con el asma se producen en países de ingreso bajo y mediano-bajo, en los que la falta de diagnóstico y tratamiento suponen un problema”, aclara la OMS.
El primer martes de mayo se celebra el Día Mundial del Asma, una actividad impulsada por la Iniciativa Global para el Asma (GINA, por sus siglas en inglés), en un afán de concienciar y difundir información sobre esta enfermedad.
De acuerdo con la neumóloga Rosario Pinto, se han hecho estudios en Santa Cruz que determinan que entre el 12% y 15% de la población de 0 a 14 años padece esta enfermedad.
Si bien el asma afecta sobre todo a los niños, también ataca a los adultos y los adultos mayores.
características
El neumólogo Alfredo Ajata explica que los bronquios están rodeados de músculo, mucosa y moco, que es producido por la mucosa que, en condiciones normales, permite que el aire entre y salga sin problema. Sin embargo, cuando la mucosa se inflama, aprieta el bronquio, produce más moco, reduce el diámetro del bronquio, limita el ingreso y la salida del aire y produce un silbido, que los médicos llaman sibilancia, y que es uno de los síntomas característicos. Además, puede haber tos y dificultad para respirar.
Como manifiesta el neumólogo Omar Holguín, las causas del asma son diversas, puede ser genético, pero también influir el medio ambiente, cuando el paciente está en contacto con agentes irritantes o alergénicos.
Los tres especialistas coinciden en que esta es una enfermedad que puede desencadenarse por diferentes agentes irritantes que, para algunos pacientes pueden estar relacionados con los cambios de clima, plantas, pelos de animales, chulupis, humo del tabaco (también el que queda impregnado en la ropa), muñecos de peluche, talco, pintura y polvillo de diferentes sustancias.
Holguín, que atiende a pacientes adultos en su consulta, comenta que la mayoría presenta molestias cuando hay cambio de clima. Explica que eso se debe a que el viento lleva partículas diversas: de hojas secas, polvillos, polen, incluso materia fecal de animales, que provocan una respuesta inflamatoria de los pacientes.
Diagnóstico
Pinto explica que en los niños pequeños el diagnóstico es más difícil, pero que muchas veces los resfríos repetidos (más de seis veces al año) pueden ser un indicio, sobre todo si existen antecedentes de alergias, asma o rinitis en la familia, o si el niño ha presentado otras alergias. Algunos niños también presentan flemas en el pecho.
En otros casos existe silbido en el pecho, dificultad para respirar, cuando hacen algún ejercicio físico, o incluso al llorar. La especialista manifiesta que, a partir de los tres años de edad, se puede confirmar el diagnóstico, pero que no existe una edad determinada para que el paciente empiece a mostrar síntomas.
Ajata refuerza el factor hereditario como un punto de partida a la hora de diagnosticar a los pacientes. Destaca la importancia de que los médicos pregunten a los padres sobre la tos, en los niños, cómo está la nariz, el pecho, si los ojos se enrojecen, como signos que llaman la atención para seguir indagando y pedir, por ejemplo, test de inmunoglobulinas para detectar alergias. Sin embargo, Ajata señala que una señal de alerta para ir sí o sí al médico es una tos constante, dificultad respiratoria y agitación.
Por su parte, Holguín enfatiza en la importancia de acudir a la consulta médica oportunamente. Tos seca, dificultad para respirar mientras se realizan las actividades cotidianas, más todavía si hay flemas y dolor de espalda, deben ser indicadores que conduzcan a la persona al médico.
Holguín lamenta que muchos pacientes llegan cuando ya ha pasado un tiempo en el que se han automedicado, comprando desinflamantes y antitusígenos en la farmacia y la enfermedad ha evolucionado. En algunos casos existen, además infecciones por hongos, bacterias o virus.
Tratamiento y prevención
Los médicos señalan que el asma no tiene cura, pero, si se siguen ciertas directrices, los pacientes pueden vivir una vida normal.
Según la OMS, el asma se puede controlar con medicación; evitando sus desencadenantes también puede reducir su gravedad y sus síntomas.
Los neumólogos coincidieron en que cada paciente recibe un tratamiento personalizado. Holguín recomienda que los pacientes usen barbijo, más allá de la pandemia, para evitar el contacto con las sustancias que desencadenan las crisis asmáticas, pero también destaca la importancia de la alimentación natural, una dieta libre de agentes químicos, es decir colorantes, saborizantes y conservantes.
En la misma línea, Pinto recomienda evitar los alimentos enlatados. Ajata aconseja frutas y verduras, como una forma de conseguir ‘buenos pulmones’ y remarca: “olvidarse de la comida chatarra”.