Por Web Consultas.com
Cuando experimentamos un fuerte dolor en el pecho lo primero que nos suele venir a la cabeza es que podría tratarse de un ataque al corazón, sin embargo, hay otras afecciones que provocan un malestar similar y por ello conviene conocer las características que diferencian al dolor asociado a un infarto de miocardio –que es una emergencia médica– de las molestias en el pecho asociadas a otras patologías menos graves.
“El dolor torácico es uno de los motivos más frecuentes de consulta al médico, especialmente en los servicios de urgencias. En aproximadamente el 60% de los casos no se identifica ninguna patología concreta, o bien el dolor está relacionado con problemas osteomusculares, y en el 10% se debe a enfermedades respiratorias no graves”, afirma el Dr. Raúl Moreno, jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Paz de Madrid.
Cómo distinguir “Típicamente, el dolor producido por un infarto se localiza en la parte alta del abdomen o en la cara anterior del pecho, y en ocasiones también en la mandíbula o los hombros. Es importante tener en cuenta que el dolor en el brazo izquierdo no nos tiene que hacer pensar que nos encontramos ante un infarto. El dolor puede ser como “un peso”, o tener otras características, pero si es “como un pinchazo” es raro que se trate de un infarto. Igualmente, si el dolor aumenta o disminuye de intensidad con la respiración profunda o con la postura, es poco frecuente que se trate de un infarto”, nos explica el especialista. Es decir, que hay que sospechar que puede tratarse de un infarto: Cuando alguien que tenga algún factor de riesgo cardiovascular (fumadores, o pacientes con hipertensión arterial, diabetes o elevación del colesterol) tenga un dolor con una duración superior a 20-30 minutos. Que dicho dolor esté localizado en la parte alta del abdomen, en el pecho, o incluso en la mandíbula. Que el dolor no se trate de un pinchazo y que no cambie de intensidad con la respiración o la postura. Ante ello, “hay que acudir siempre al sistema sanitario para descartar un infarto, mediante la realización de un electrocardiograma”, continúa Moreno. Dolor torácico Además del infarto, “hay otras enfermedades que pueden producir dolor en el pecho, “tanto otras enfermedades del corazón como enfermedades no cardiacas”, indica Moreno. “Por ejemplo, el dolor de la angina de pecho es muy parecido al del infarto, pero sólo dura unos minutos.Otra enfermedad cardiaca que puede producir dolor en el pecho es la pericarditis (la inflamación de una membrana que rodea al corazón), pero en este caso el dolor aumenta de intensidad cuando el paciente respira profundamente. Y en algunas enfermedades no cardiacas que producen dolor en el pecho (patologías del pulmón o de los huesos del tórax) el dolor cambia de intensidad con la respiración o con la postura”. Signos de alarma “Entre los síntomas que pueden acompañar al dolor torácico en el infarto, se encuentran dificultad para respirar, mareo, náuseas o incluso vómitos, sudoración o simplemente malestar general. No obstante, en el infarto el síntoma clave es el dolor, y por tanto que no existan otros síntomas acompañantes nunca debe hacernos descartar que nos encontramos ante un infarto”, advierte Moreno. Los principales síntomas que pueden acompañar al dolor de pecho y que conviene consultar con un médico para descartar que se trate de un problema de salud grave, son: dolor opresivo y persistente, que no varía (ni mejora, ni empeora) al cambiar de postura, al respirar, al tocar la zona… Que el dolor se localice en la parte alta del abdomen o el pecho, o se irradie a los brazos, el cuello o la mandíbula. Tener dificultades para respirar, palidecer. Tener mareos, náuseas o vómitos. Sudoración alta. Palpitaciones (más de 150 latidos por minuto o menos de 40 en reposo) o pinchazos en personas con antecedentes de angina o infarto. Que el dolor aparezca después de realizar ejercicio. Además, “en las mujeres, el diagnóstico del infarto puede a veces ser algo más dificultoso, en parte porque se piensa que el infarto es una enfermedad casi sólo de los hombres, y por ello ante unos síntomas de infarto a veces tarda más en sospecharse que nos encontramos ante un infarto si se trata de una mujer.