THE CONVERSATION-EL DEBER
Hace unos meses, la incertidumbre sobre el tipo de vacuna que nos inocularían nos llevó a hacernos muchas preguntas. Indistintamente, hubo quien recibió dos dosis de una u otra marca o una combinación de ellas (además de quienes solo se pusieron una de Jansen). Una pregunta que surgía era si tal estrategia era segura. Ahora, con un alto porcentaje de población vacunada surge el debate en relación a la dosis de refuerzo. En Bolivia el porcentaje del tercer pinchazo es bajo. Respecto a la primera dosis, la tercera es de un 16% aproximadamente. En Santa Cruz, el llamado de las autoridades sanitarias es incesante debido a que el porcentaje de personas con terceras dosis llega apenas al 12%. El concepto de pauta heteróloga no es nuevo en el mundo de las vacunaciones. Para la poliomielitis, por ejemplo, una pauta de vacunación utilizada consiste en una primera dosis de vacuna antipoliomielítica atenuada (de administración oral) seguida de una segunda dosis con vacuna antipoliomielítica inactivada (de administración intramuscular). También para vacunar frente al papilomavirus humano o frente al herpes zóster se recomienda administrar distintos tipos de vacuna en la pauta de vacunación. Más recientemente, frente a la enfermedad por virus Ébola, la Agencia Europea del Medicamento ha aprobado el uso de distintas vacunas para la primera y segunda dosis. Esto se hace con la finalidad de obtener los efectos más beneficiosos de cada vacuna (su capacidad para proteger cuando más riesgo hay, por ejemplo) y de minimizar sus inconvenientes (efectos adversos, facilidad de administración, precio…). ¿Por qué es necesaria una dosis de refuerzo? Con las vacunas atenuadas (microorganismos vivos de virulencia atenuada) la respuesta que se consigue en la primovacunación es muy elevada y de larga duración. Por eso, con ellas ya es suficiente para proteger de forma duradera frente a la enfermedad. Pero con otro tipo de vacunas la respuesta inmunitaria suele ser de menor intensidad y disminuye transcurrido un tiempo. Por ello es necesario administrar nuevas dosis de refuerzo para restaurar la protección. Es lo que se hace en muchos países con las vacunas antitetánica, antidiftérica o frente a la tosferina. La dosis de refuerzo se administra para restaurar la protección inmunitaria frente a la enfermedad que se quiere prevenir en personas que responden adecuadamente a la vacunación. Otra cosa distinta es la dosis adicional de vacuna, que es aquella que se administra como parte de la primovacunación a determinadas personas cuyo sistema inmunitario está debilitado y no alcanzan un nivel adecuado de protección con la pauta estándar; pretende aumentar la respuesta inmunitaria. Estudios realizados tanto en varios países han revelado que la protección frente a la hospitalización disminuye transcurridos unos meses. Se ha observado descenso en la protección a partir de 3 meses o de 5 meses de la primovacunación. Así, en el suero de pacientes que han padecido la enfermedad o en el de personas que han recibido dos dosis de una misma vacuna, la respuesta frente a la variante ómicron es inferior que frente a la variante delta. Por otro lado, se ha observado que la efectividad de la vacuna ARNm de Pfizer frente a la hospitalización, pasaba del 93% en el periodo en que no circulaba la variante ómicron al 70% después de que surgiera dicha variante. La protección contra enfermedades graves parece más duradera y probablemente se deba a las células B y T de memoria, que siguen siendo capaces de luchar contra Omicron incluso cuando las defensas de los anticuerpos disminuyen. Los datos del mundo real de Estados Unidos, Reino Unido e Israel muestran que una tercera dosis (de refuerzo) de una vacuna de ARNm protege a la mayoría de las personas contra la hospitalización por hasta cinco meses contra delta, y por tres meses o más meses para la variante ómicron. Necesitamos mantener nuestro enfoque en la protección contra enfermedades graves que es lo que realmente hace esta tercera dosis, una inmunidad celular mas robusta y de larga permanencia que talvez no nos ayude para infectarnos pero si para evitar enfermedad grave. El mundo habla de cuarta dosis ¿Combinar vacunas para La dosis de refuerzo aumenta la protección y su impacto será mayor si se administra a la mayoría de la población adulta en un corto intervalo de tiempo. El Grupo Asesor Técnico de la OMS sobre composición de las vacunas covid-19 analiza en qué medida la efectividad de la vacunación se ve influida por las nuevas variantes. El objetivo es actualizar la composición de las vacunas considerando transmisión, gravedad y capacidad para escapar a la inmunidad vacunal. Considera que deberían desarrollarse vacunas que no solo eviten la enfermedad grave, sino también la infección. Se contempla tanto la opción de incluir un componente para proteger frente a una determinada variante de interés (vacunas monovalentes) como la de incluir componentes para proteger frente a más de una variante (vacunas multivalentes).
Sin embargo, recordaremos que la vacunación contempla varias dosis y que según se combinen los diferentes tipos de vacuna pueden recibir dos nombres diferentes: una pauta homóloga o una pauta heteróloga. La primera es aquella en que las dos dosis de vacuna administradas para la primovacunación son del mismo tipo de vacuna. Por su parte, la pauta heteróloga es aquella en la que se utiliza para la segunda dosis una vacuna de tipo distinto a la utilizada para la primera.
La dosis de refuerzo es una dosis de vacuna que se administra después de la primovacunación. Es decir, después de administrar una o un conjunto de dosis de vacuna para que la persona adquiera inmunidad frente a la enfermedad que se quiere prevenir. El objetivo es reforzar la respuesta inmunitaria.
Transcurrido un año desde que se inició la vacunación frente al covid-19, diversos estudios han puesto de manifiesto que la efectividad de la vacunación para proteger frente a la hospitalización y frente a la muerte han disminuido.
Además, ya podemos ver cómo actúan las vacunas contra la variante ómicron, que es la que mayoritariamente circula hoy. Esta muestra 32 mutaciones en la proteína S, un número que supera las 20 mutaciones de los modelos de laboratorio que tenían capacidad para evadir la inmunidad.
Otros estudios sugieren que una tercera inyección ya podría proporcionar una inmunidad duradera en la mayoría de los casos.
Suecia recomienda una cuarta inyección solo para mayores de 80 años, mientras que Dinamarca, Israel o Chile proponen la cuarta inoculación para todas las personas de riesgo mayores de 18 años. Mientras Argentina comenzará en marzo con la aplicación del cuarto pinchazo.
mayor protección?
Asimismo, un estudio publicado en Nature comparó dos tipos de protección frente a la variante ómicron: la de personas que habían recibido dos dosis de la vacuna inactivada Sinovac y la de aquellas que habían recibido dos dosis de la vacuna inactivada más una dosis de vacuna de refuerzo con vacuna de ARNm de Pfizer. Los resultados mostraron que el nivel de anticuerpos es superior en las que habían recibido la dosis de refuerzo.
Otra investigación ya mostró que las personas primovacunadas con vacuna inactivada tenían niveles bajos de anticuerpos en suero frente a la variante ómicron; una dosis de refuerzo con la misma vacuna no conseguía aumentarlos, pero sí se aumentaba cuando la dosis de refuerzo era con una vacuna distinta.
En definitiva, los datos disponibles indican que la efectividad de las vacunas actuales disminuye unos meses después de haberse completado la primovacunación, por lo que es recomendable la dosis de refuerzo.