Santa Cruz es epicentro del brote de coqueluche, también conocida como tosferina, una enfermedad respiratoria aguda causada por la Bordetella Pertusis. De 469 casos registrados en el país, 429 están en el departamento cruceño. Este incremento inusual del número de casos circulantes en el departamento ha provocado la alerta epidemiológica. Según reportes del Servicio Departamental de Salud (Sedes), en la semana epidemiológica 29, se mantienen 30 casos activos: 4 en Cotoca, 1 en Roboré, 17 en Pailón y 8 en Montero. Claudia Saucedo, médico pediatra y docente de la carrera de Medicina de la Universidad Privada Domingo Savio (UPDS) señala que esta enfermedad puede presentarse de diferentes formas según la edad del paciente y estado general previo. “En líneas generales tiene dos fases. La más leve o catarral presenta un cuadro similar al resfrío común, con congestión nasal, fiebre, tos leve, episodios de apnea (pausa en la respiración de al menos 10 segundos) en los lactantes. La fase paroxística (se manifiesta con) accesos de tos continuos seguidos de un sonido de respiración forzada que se conoce con estridor laríngeo, que puede llevar al vómito durante o después del acceso de tos” explica. Si bien inicialmente puede confundirse con cualquier otro cuadro respiratorio como influenza, Covid o resfrío; Saucedo aclara que lo característico de esta enfermedad es que evoluciona a una tos de ahogo, con silbido, acompañada de ronquido que es lo que ayuda a sospechar de la patología. En los niños puede llevar a episodios de apnea y coloración azulada en la piel. Grupos más afectados El cuadro de coqueluche se puede complicar con neumonía, manifestaciones neurológicas o problemas nutricionales. “Estas complicaciones van a depender del paciente, menores de edad y ancianos, es decir, los extremos de la vida presentan mayores complicaciones por las características propias de la edad y por patologías asociadas”, señala la médica. El coqueluche es altamente contagioso por gotitas de saliva, el caso primario puede transmitir 15 a 17 casos secundarios, pero esto dependerá del huésped y su estado inmunológico. Es frecuente los brotes dentro de la familia, guarderías o lugares de trabajo si no se tienen medidas de bioseguridad adecuadas. Brote de coqueluche comparado con otros años El avance de las vacunas ha frenado, durante años, la incidencia de la tosferina. Desde 2013 comenzó a elevarse el número de casos sospechosos, se confirmaron 8 casos en 2017, 3 en 2018 y 8 casos en 2019 y 2020. En 2021 no hay datos de casos confirmados y en 2022 se confirman 4. “Es por eso que el incremento de casos en esta primera mitad del 2023 alerta y activa la contingencia”, explica la académica. Recomendaciones Para Saucedo, lo más importante es la prevención. Recomienda diversas acciones de contención y prevención para el retorno a clases. La principal medida es la vacunación de los niños y completar en casa deben tener su esquema de vacunación completo. Las normas de bioseguridad ya son de público conocimiento. El coqueluche no es una enfermedad exclusiva de los niños, la pueden padecer a cualquier edad y se ha visto que los contagios también pueden venir de los adultos con cuadros más leves. Todo paciente con síntomas respiratorios debe recordar las medidas aprendidas durante la pandemia: la forma correcta de estornudar y toser, lavado de manos, uso de alcohol en gel y barbijo si está en ambientes cerrados. Saucedo pide a los padres de familia acudir al centro de salud si identifican los síntomas. Además, advierte sobre el peligro de automedicarse porque se puede ocultar el cuadro y, sin la atención debida, avanzar hacia un cuadro más complicado. Finalmente, sugiere evitar los espacios que presenten aglomeraciones, como pueden ser los centros educativos. Y, si los estudiantes presentan síntomas respiratorios, no enviar al colegio a los niños para evitar la propagación. “Si algo aprendimos durante el confinamiento por Covid es que las vacunas pueden salvar vidas y contener grandes pandemias porque es gracias a la cobertura de estas vacunas que estamos retornando a nuestra actividad, justifica la especialista. Finalmente, durante el confinamiento, muchos niños no recibieron su esquema de vacunación algunos ni lo iniciaron y estamos comenzando a ver las consecuencias” afirma Saucedo. Recalca que la responsabilidad no es solo del sistema de salud si no de todos como ciudadanos.