El presidente chileno Gabriel Boric suspende sus vacaciones para visitar las dos regiones más afectadas, ambas bajo decreto de estado de catástrofe. Las llamas han dejado más de 40.000 hectáreas quemadas en las regiones de Ñuble y la del Biobío
Al menos 23 muertos se contabilizan ya en el trágico balance que deja la ola de incendios forestales que asola el sur de Chile, más de una centena de fuegos, concentrados en la zona centro-sur del país cuando las temperaturas han superado incluso los 40 grados en varias ciudades. Las llamas han dejado más de 40.000 hectáreas quemadas en las regiones de Ñuble y la del Biobío, ubicadas a 400 y 500 kilómetros al sur de Santiago. El presidente Gabriel Boric ha suspendido sus vacaciones en la Patagonia y se ha trasladado a la ciudad de Concepción para reunirse con las autoridades locales y visitar a los vecinos afectados. El estado de catástrofe decretado por el presidente permite desplegar fuerzas armadas en la zona. "Queremos lamentar el fallecimiento de 23 personas, dijo el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, quien detalló que además hay 979 personas heridas. Monsalve explicó que de 232 incendios activos aún el sábado por la tarde, 83 están combate. De esa cifra, 76 comenzaron el viernes, 16 el sábado. Al cierre de esta edición se esperaba el reporte del domingo. Del total de fallecidos, once se registraron en el pueblo de Santa Juana, en la región de Biobío, donde cinco de ellos eran miembros de una misma familia. Las tres regiones escasamente pobladas más afectadas por los fuegos albergan muchas explotaciones agrícolas, entre ellas donde se cultivan uvas, manzanas y bayas para la exportación, además de grandes extensiones de bosques. Las autoridades anunciaron que los gobiernos de España, Estados Unidos, Argentina, Venezuela, Ecuador y Brasil han ofrecido ayuda, incluidos aviones y bomberos.
El combate contra el fuego también es por aire