Twitter anunció este viernes la eliminación de 32.242 cuentas vinculadas al aparato estatal chino (23.750), turco (7.340) y ruso (1.152). También se eliminaron unas 150.000 cuentas periféricas encargadas de "amplificar el contenido difundido por las cuentas principales. Según la red social, estas cuentas se dedicaban a campañas de desinformación o a promover la propaganda de sus respectivos Estados. La gran mayoría de ellas procedían de la República Popular China, donde Twitter está censurado.
Los observadores de la actualidad china y los activistas pro-democracia en Hong Kong seguramente perdieron algunos seguidores este viernes. Las cuentas de Twitter suspendidas tuiteaban principalmente en chino y difundían historias geopolíticas favorables al Partido Comunista Chino, afirma la dirección de Twitter en un comunicado, mientras promovían cuentos engañosos sobre la dinámica política en Hong Kong.
No es la primera vez que la red social estadounidense ataca la propaganda de Pekín. En agosto pasado, ya se habían suprimido 936 cuentas acusadas de desinformación y de sembrar desorden en la antigua colonia británica.
Movilización de la diáspora china El uso de Twitter por parte de las instituciones y empresas estatales en la segunda economía más grande del mundo se ha acelerado aún más con la crisis sanitaria. La red, censurada en China, permite movilizar a la diáspora china en torno a cuestiones como la respuesta del régimen a la pandemia de Covid-19 o la introducción de una ley de seguridad nacional en la Región Administrativa Especial. El objetivo es suavizar y compartir el discurso oficial, pero también llevar a cabo una serie de actividades de manipulación y coordinación, precisa el comunicado. Estas 23.750 cuentas estaban seguidas por un ejército de bots: casi 150.000 cuentas falsas, robots que servían de cajas de resonancia, y, como reveló el New York Times a principios de esta semana, que reescribían la historia desde el punto de vista de Pekín. Esta decisión de la plataforma ha recibido elogios, especialmente en Hong Kong, pero también críticas. Algunos acusan a las organizaciones asociadas a Twitter de hacer una limpieza, en este caso el Stanford Internet Observatory (SIO) y el Australian Strategic Policy Institute (ASPI), y de no ser neutrales en el asunto, ya que reciben financiación estadounidense.