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‘No entendemos cómo la Policía no detiene a todas estas personas que están traficando con migrantes’

Jueves, 21 de octubre de 2021 a las 23:38

Por Redacción

Más de 107.000 personas procedentes de Sudamérica han cruzado la selva del Darién para atravesar América Central en su ruta hacia Estados Unidos.

La frontera selvática entre Panamá y Colombia se ha convertido en un corredor para la migración irregular, principalmente de haitianos. Aurelio Moncada es sacerdote, y hasta hace unos días párroco de Capurganá y Sapzurro, últimos pueblos del noroeste colombiano a donde llegan miles de inmigrantes, antes de adentrarse bajo la acción de “coyotes” por las selvas que conducen a Panamá. Aquí relata las duras condiciones que padecen los viajeros ante la indiferencia y complicidad de las autoridades.

En 2021, según cifras oficiales panameñas, más de 107.000 personas procedentes de Sudamérica han cruzado la selva del Darién para atravesar América Central en su ruta hacia Estados Unidos. Esa cifra es casi el equivalente al acumulado de los últimos seis años. 

Las autoridades panameñas calculan en 150.000 el total anual de migrantes que realizarán la peligrosa ruta del Darién, plagada de animales salvajes, ríos caudalosos y grupos criminales.

Aurelio Moncada es un sacerdote diocesano, y hasta hace unos días párroco de Capurganá y Sapzurro, los dos últimos pueblos del noroeste colombiano a donde llegan miles de inmigrantes de varios países, tras un largo periplo, antes de adentrarse bajo la acción de “coyotes” por las selvas que conducen al vecino Panamá.

Aurelio Moncada (AM): Los migrantes llegan al muelle y desembarcan. Allí está la Policía, Migración y un operario de la alcaldía los fumiga, los desinfecta por el tema del covid. Luego, los llevan en unas motos fuera del pueblo y allí los “coyotes” [traficantes de migrantes] los internan por la selva para iniciar el recorrido hacia Panamá. Tienen que atravesar una selva que conlleva muchos peligros: crecida de ríos,  delincuentes que se dedican a matar, a violar, a robar a los migrantes.

RFI: ¿Cuántos migrantes pueden pasar en una semana antes de adentrarse a la selva panameña?

AM: Esto ha aumentado considerablemente en los últimos meses y podemos estar hablando de 800 a 1.000 inmigrantes por semana. En su mayoría vienen de Haití. Les siguen los cubanos, luego los africanos; también vemos pasar de la India y últimamente está pasando de Venezuela, Colombia, Perú, Uruguay…

RFI: ¿Cuál es la presencia estatal en este lugar? ¿Quién administra esta ola migratoria?

AM: La presencia estatal se compone aquí de Migración, Armada Nacional y Policía. El Ejército una que otra vez aparece por allí, pero no dan abasto.

RFI: ¿De qué manera velan estas instituciones estatales por ellos?

AM: Más que velar es como voltear la mirada, porque llegan clandestinamente en embarcaciones en las horas de la noche y no entendemos cómo la Policía o la Armada no hacen detenciones de todas estas personas que están traficando con migrantes. Por eso los vemos como algo así como cómplices de este fenómeno. 

He tenido oportunidad de hablar muchos de ellos y me cuentan cómo los engañan, les roban, abusan de ellos, los orientan mal, incluso hasta las mismas instituciones de Policía, por ejemplo, hacen retenes entre las ciudades, y ellos ya saben que en determinado bus van migrantes, entonces lo detienen, bajan sólo a los migrantes y allí reciben un dinero. Recuerdo a un cubano que me decía: ‘Padre, de todos los países donde yo he cruzado, en donde peor me han tratado ha sido en Colombia’.

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