La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, llegó a Taiwán el martes. China se muestra exasperada por la visita a este archipiélago democrático de 24 millones de habitantes que reclama como propio y pretende aislarlo a toda costa. Pekín ya ha lanzado una serie de represalias militares y económicas.
Desde su llegada, Nancy Pelosi intenta poner paños fríos. Se ha mantenido en la misma línea de defensa, es decir, que esta visita no cambia la posición estadounidense respecto a Taiwán, recordando que ya tuvo lugar una visita similar en 1997, informa nuestro corresponsal en Taiwán, Adrien Simorre.
Dicho esto, Nancy Pelosi hizo una serie de visitas de alto nivel en la mañana del miércoles. Primero al Parlamento de Taiwán, símbolo de la democracia taiwanesa, y un poco más tarde al palacio presidencial, donde se reunió con Tsai Ing-wen, la presidenta taiwanesa. “Hemos venido a dejar claro que no abandonaremos a Taiwán", dijo Nancy Pelosi durante la reunión. “Venimos como amigos, le agradecemos su liderazgo, queremos que el mundo lo reconozca. Nuestras visitas a las delegaciones del Congreso tienen tres objetivos. El primero es la seguridad, la seguridad de nuestro pueblo, la seguridad global; el segundo es la economía, para extender la mayor prosperidad posible; y el tercero es la gobernanza, dijo.
Nancy Pelosi tiene previsto reunirse con el presidente de TSMC, la principal empresa de semiconductores del mundo. Las asociaciones entre EE.UU. y Taiwán en este sector tan estratégico deberían estar en la agenda.
China aumenta la presión sobre Taiwán
Esta visita provocó la ira de Pekín, que no reconoce la soberanía del archipiélago. China había anunciado severas represalias militares si se producía la visita. Y ya ha lanzado el martes una campaña de sanciones económicas, pero también de ciberataques a ordenadores taiwaneses. Tras la llegada de Nancy Pelosi, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino denunció una grave violación de los compromisos estadounidenses con China, que socava gravemente la paz y la estabilidad regionales. El gobierno chino protestó enérgicamente ante el embajador estadounidense, que fue convocado a Pekín, y advirtió de las gravísimas consecuencias de una medida considerada extremadamente chocante.
El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, advirtió este miércoles que quienes ofenden a su país serán castigados.
Esto es una completa farsa. Estados Unidos viola la soberanía de China bajo el disfraz de la llamada democracia... quienes ofenden a China serán castigados, dijo Wang, al margen de una reunión de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en Phnom Penh.