Japón es uno de los países de la vanguardia tecnológica mundial pero convive con una paradoja interna: su población se aferra al viejo fax y a los “floppy disks” para transmitir y recibir información. Y es que muchos se sienten todavía más seguros operando fuera de internet y con soportes palpables como el papel.
Un señor japonés contaba hace poco en las redes sociales que su hija le había preguntado “¿Papá “fax” es una mala palabra?”. El hombre, empezó por aclararle que la palabra completa era facsímil y no tenía nada que ver con el famoso insulto inglés de cuatro letras que suena parecido.
Luego le explicó que el aparato, que precede a internet, no solo se vende en todas las tiendas de aparatos eléctricos sino que además se usa en su oficina, pues muchos clientes de su empresa, en el sector turístico, recurren al fax para enviar listas y estadísticas internas.
Al igual que otros países industrializados, como Alemania, donde la resistencia a desprenderse del fax sorprende, el sector público es el principal defensor en Japón de una tecnología que por tener un elemento analógico, el papel, proporciona una sensación de seguridad imposible de lograr en el mundo digital. La confianza en el número telefónico del emisor que aparece en el margen de un mensaje de fax hace que muchas oficinas gubernamentales admitan el envío de documentos estampados con el sello personal de identidad, el equivalente a la firma en occidente. La seguridad que da operar fuera de internet, es la razón que citan las secretarias de los políticos japoneses para pedir que la solicitud de una cita con el legislador o diputado en cuestión sea enviada por fax. En las tiendas de electrónica de Tokio, los aparatos telefónicos para líneas fijas ofrecen colores de moda, variedad en los diseños de los botones y también opción de fax. Quienes no tienen fax, pueden acercarse a una tienda abierta las 24 horas donde hay una esquina provista con una impresora que escanea el documento y lo envía por fax. Otra fijación de los japoneses con tecnologías consideradas obsoletas es el disquete y su hermano mayor, el “floppy disk”. El ministro Digital de Japón, Taro Kono, fue noticia en agosto de este año cuando subió a su cuenta de Twitter una declaración de guerra contra el disquete: “Unas 1.900 solicitudes y formularios oficiales requieren que las empresas usen disquetes, “floppy disks”, CD, MD etc.. Queremos cambiar esas normativas para que puedan hacerse en línea” decía el mensaje titulado “Ministro Digital declara la guerra a los disquetes”. Existen empresas que cargan los datos de los pagos en disquetes y los llevan al banco donde proceden a descargar y hacer las transferencias. El fabricante Sony dejó de fabricar los disquetes en 2011, pero para quienes se preocupan por la futura escasez un aficionado anunció, a través de las redes sociales, que una empresa en Estados Unidos tiene una reserva de medio millón de disquetes sin usar. El rápido envejecimiento de la población y el gran recelo de los japoneses para proteger sus datos personales, figuran como las principales razones para mantener tecnologías que en otro tiempo fueron avanzadas y hoy son exclusivas de quienes pueden prescindir de la prisa como un factor de su vida o de su trabajo. En total, Meta asegura haber bloqueado 1.633 cuentas, 703 páginas y un grupo en Facebook, así como 29 cuentas en Instagram.Lea también
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