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La mitad de los hogares británicos reduce el número de comidas en un contexto de inflación desbocada

Jueves, 20 de octubre de 2022 a las 03:56

Por Redacción

Los británicos se enfrentan a una inflación que ya superó el 10% y la pérdida de poder adquisitivo es la más importante de los últimos en cuarenta años

En septiembre pasado tras llegar al Gobierno, la ministra conservadora Liz Truss prometió poner en marcha la bajada de impuestos más importante en medio siglo; pero seis semanas después de haber asumido el cargo y finalmente haber decidido renunciar, los británicos se enfrentan a una inflación que ya superó el 10% y la pérdida de poder adquisitivo es la más importante de los últimos en cuarenta años. La desaprobación del Gobierno crece en paralelo con la pobreza. El margen de acción del Gobierno conservador se reduce cada vez más.

La primera ministra Liz Truss no solo ha perdido toda credibilidad política, sino que sus erróneas decisiones en materia económica activaron una crisis latente tras la salida del país de la Unión Europea (UE), el Brexit, a la que se suman los efectos de la guerra en Ucrania.

Al mismo tiempo la crisis política sigue haciendo estragos al interior del Gobierno. La ministra del Interior, la ultraconservadora Suella Braverman renunció el miércoles, no sin antes hacer pública sus declaraciones cuestionando a Truss. "Fingir que no hemos cometido errores, actuar como si nadie pudiera ver que los hemos cometido y esperar que las cosas salgan bien por arte de magia no es una política seria, escribió.

La renuncia de Braverman se suma a la del ex ministro de finanzas Kwasi Kwarteng, remplazado esta semana por su antítesis, Jeremy Hunt quien tiró a la basura las principales medidas económicas propuestas por Kwarteng, notablemente la reducción masiva de impuestos para las familias más ricas del Reino Unido, disposición que encendió la mecha de la crisis.

La crisis es la combinación de una incertidumbre que se viene acumulando en los mercados por el efecto del Brexit, hay una alta volatilidad política en el liderazgo, mucha desconfianza de la dirección política, y una serie de factores económicos que se vienen acumulando que no fueron resueltos, destaca Andrés Mejía, profesor de economía política del Kings College de Londres, quien enfoca su análisis desde el prisma de los ciudadanos ingleses. 

Imagínese usted si es que tiene un salario que se está encogiendo en su poder adquisitivo -los precios de la electricidad y gas se están incrementando en 60 y 100%-; la deuda que uno tiene contratada en tarjetas de crédito está aumentando por la subida de las tasas de interés; pronto quienes tienen pagos deberán enfrentar más gasto por el aumento de las hipotecas de las casas donde viven, esto sumado a cortes en beneficios, explica Mejía.

De acuerdo con una encuesta realizada por Wich?, una asociación británica de defensa de los consumidores, millones de británicos han optado por saltar un alimento del día para poder enfrentar el alza de los precios. La encuesta publicada el jueves, realizada a unas 3 mil personas, concluye que la mitad de los hogares redujeron el número de comidas. Ese resultado no sorprende al profesor del Kings College, quien habla de tres tipos de pobreza.

Es la primera vez que se está hablando en más de 40 años de diversos tipos de pobreza. Se habla de pobreza alimenticia por la incapacidad de la gente de alimentarse adecuadamente, se habla de pobreza infantil con el Reino Unido teniendo una de las tasas más bajas de atención a su infancia, se habla de pobreza energética, en el sentido que la gente comienza a enfrentar la decisión de comer o abrigarse en este invierno, subraya.

La crisis es también y sobre todo política. Pese a que Liz Truss hizo público su mea culpa el pasado lunes durante una entrevista a la BBC, su popularidad está de picada. Solo 10 por ciento de los británicos tiene una opinión favorable de su Gobierno. Al interior del Partido Conservador 55 por ciento opinan que debería renunciar, lo que finalmente ha ocurrido este jueves.

Para Andrés Mejía lo más importante es que desde que Truss llegó al Gobierno ha más que duplicado la brecha de ventaja en las encuestas que le lleva el partido de oposición, el Partido Laborista. Cuando entró Liz Truss era aproximadamente 11 puntos de ventaja, y ahora el Partido Laborista le lleva 25 puntos. En la práctica es el ministro de finanzas Jeremy Hunt quien se ha convertido en un primer ministro, pero Jeremy Hunt está gobernando a contra reloj. Por ahora tiene el espacio para tomar decisiones bastante impopulares, controversiales, pero esto sólo puede durar en el corto plazo. En el largo plazo a él no le va a interesar ser conocido como el gobernante que administró un gobierno de ajustes y dolor", concluye.

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