Tras la imposición la semana pasada de la controvertida reforma de las pensiones con el uso del artículo 49.3 de la Constitución, Francia vivió un tenso 20 de marzo al votarse dos mociones de censura contra el Gobierno, que fueron ambas rechazadas. La oposición no tira la toalla.
Los diputados franceses se quedaron este 20 de marzo a las puertas de tumbar el Gobierno de la primera ministra Élisabeth Borne y su impopular reforma de las pensiones, cuya adopción por decreto recrudeció unas protestas llamadas a continuar. Rechazo de las mociones de censura La votación en la Asamblea Nacional de las mociones de censura fue más ajustada de lo esperado. La moción presentada por el grupo independiente LIOT recabó 278 votos de los 287 necesarios. La presentada por la extrema derecha, 94. La caída de las mociones acaba con la saga parlamentaria de la reforma, que retrasa la edad de jubilación de 62 a 64 años para 2030 y exige a partir de 2027 cotizar 43 años (y no 42) para cobrar una pensión completa. Lea también: Gobierno francés recurre al artículo 49.3 e impone sin votación la reforma de las pensiones Sin embargo, el rechazo de las mociones de censura no significa que la reforma quede automáticamente promulgada. Se espera que la oposición recurra al Consejo Constitucional, lo que podría obstaculizar la aprobación del proyecto de ley. También se espera que la izquierda intente proponer un Referéndum de Iniciativa Compartida (RIP, por sus siglas en francés) sobre la cuestión, un proceso complejo de implementar. Nuevas manifestaciones Los sindicatos convocaron una nueva jornada de manifestaciones masivas el próximo jueves, mientras la contestación se instala en el país, entre protestas espontáneas y paros prorrogables en sectores clave. Carreteras bloqueadas, transportes perturbados, miles de toneladas de basura en las calles de París, falta de combustible en el sureste del país... Los huelguistas multiplicaron las acciones de protesta. Tras conocerse el fracaso de las dos mociones de censura, se reanudaron en las calles de París y otras ciudades las protestas contra la reforma. El detonante de estas protestas ha sido la decisión del presidente Emmanuel Macron el jueves pasado de adoptar su proyecto por decreto al temer una derrota en el Parlamento, en un contexto de rechazo sindical y de dos de cada tres franceses, según los sondeos.