Preguntamos a Jérôme Pellistrandi, jefe de redacción de la Revista Defensa Nacional (RDN), si las tensiones militares en el Mar Negro podrían desencadenar un conflicto naval. El viernes, Rusia llevó a cabo ejercicios militares en esa zona con disparos de misiles. La ONU expresó preocupación por el aumento de las tensiones desde que Moscú se retiró del acuerdo que permitía a Ucrania exportar granos por esa vía.
El Ministerio de Defensa de Rusia informó la víspera que su flota disparó misiles de crucero, que destruyeron "un barco utilizado como blanco en la zona de entrenamiento de combate, en el noroeste del Mar Negro. El Kremlin había advertido el miércoles que consideraría como posibles objetivos militares a los buques de carga con destino a Ucrania. A su vez, Ucrania anunció el jueves que consideraría a los navíos que se dirigen hacia los puertos controlados por Rusia como posibles naves de transporte de material militar, con todos los riesgos asociados. Las tensiones se intensificaron después de que Moscú pusiera fin al acuerdo el lunes, que facilitaba la exportación de cereales desde los puertos ucranianos del Mar Negro. Jérôme Pellistrandi, jefe de redacción de la Revista Defensa Nacional, duda que las amenazas de Moscú desemboquen en una batalla naval, aunque estima que la consecuencia es que ningún barco comercial se dirija hacia los puertos de Odessa. Nadie va a correr ese riesgo. Ningún asegurador ni armador”, anota. ¿Cuál es el interés de Moscú en utilizar el cereal ucraniano como un arma de guerra, sobre todo teniendo en cuenta que Putin presenta a su país como el gran defensor de los países del sur frente a los países occidentales? Primero que todo, se trata de ejercer una presión adicional sobre Ucrania. Moscú está golpeando ahí donde más les duele a los ucranianos. El comercio de cereales es un comercio que se enmarca en el libre mercado. El bloqueo de sus exportaciones tiene un impacto en los ingresos financieros de Ucrania. Esto afecta seriamente a Ucrania, subraya Pellistrandi. Rusia bombardeó el viernes por cuarta noche consecutiva la región ucraniana de Odesa (sur) y sus silos de grano, según las autoridades locales. Kiev acusa a Moscú de apuntar específicamente a este tipo de infraestructuras, con el objetivo de impedir cualquier reanudación de las exportaciones. Tras la expiración del acuerdo, Ucrania aseguró que estaba preparada para seguir exportando cereales por vía marítima y pidió a la ONU y a los países vecinos establecer un corredor seguro para la navegación. Las fuerzas de Moscú "destruyeron 100 toneladas de arvejas y 20 toneladas de cebada", además de herir a dos personas, denunció el gobernador local, Oleg Kiper.