En 2013, Francia se convirtió en el decimocuarto país en el mundo en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo. El debate fue álgido entre partidarios y opositores. Pero hoy, la clase política lo considera un avance social fundamental.
"Me equivoqué. Si tuviera que hacerlo de nuevo, votaría a favor, declaró el actual ministro del Interior, Gérald Darmanin, quien, como alcalde de Tourcoing se había opuesto férreamente al matrimonio homosexual, declarando incluso que no casaría a parejas del mismo sexo. De la misma forma, el titular de Transición Ecológica, Christophe Béchu, también votó en contra de esta ley. Una década después alegó que en los últimos años, ha podido casar a muchas parejas del mismo sexo como alcalde de Angers (oeste). Ellos son apenas dos ejemplos dentro de la élite política francesa que consideran en el presente que la ley del “matrimonio igualitario” es un avance social sin vuelta atrás. De hecho, un 90% o 95% de la clase política aprobaría hoy en día esta ley, subrayó Béchu, quien recordó que hace diez años la casi totalidad de su entonces partido derechista, Unión por un Movimiento Popular (UMP), la rechazó. Francia se convirtió el 23 de abril de 2013 en el decimocuarto país en el mundo en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo, una promesa electoral del entonces presidente socialista François Hollande. Esta ley se aprobó pese a la movilización de un importante sector de la población francesa, principalmente conservador y católico. Protagonizaron numerosas manifestaciones en las calles, algunas violentas, en las que participaron familias enteras, quienes defendían la idea de que una “familia” debía tener un padre y una madre. Al margen del debate político también se registraron agresiones homófobas. La entonces ministra de la Justicia y principal defensora del texto, Christiane Taubira, fue blanco de violentos ataques políticos y racistas; sus detractores no dudaron en amenazarla o burlarse frontalmente de ella por sus origines caribeños (Guayana Francesa). En entrevista al periódico Ouest France declaró que la defensa de la ley fue “una prueba física, psicológica y afectiva”. A pesar de todo, la primera boda homosexual en Francia se celebró el 29 de mayo de 2013. Desde entonces, 70.000 parejas del mismo sexo se han dicho “Si”, ante las autoridades. La historia nos ha dado la razón, aseguró Vincent Autin, protagonista de ese primer matrimonio junto a Bruno Boileau. La pareja termino divorciándose en 2020, “como puede ocurrir a cualquier pareja. Eso también ha sido un avance y significa que todos somos iguales”, declaró Autin a la radio France Info. Sin embargo, la homofobia continúa y las discriminaciones y agresiones siguen estando omnipresentes, subrayó. El ministro de Educación, Pap Ndiaye, anunció en febrero el lanzamiento de una campaña de sensibilización contra la homofobia en la escuela, después del suicidio de Lucas, un adolescente gay de 13 años.