A sus 61 años, Mirtha del Rosario Rivadeneira Michel ha dejado una huella imborrable en el campo de la avicultura boliviana. Ella nació en Tupiza, Potosí, y hace 40 años vive en Santa Cruz. Está casada con Javier Vargas y es mamá de Javier Antonio, de 27 años, y Alejandro de 21; dice con cariño que son su apoyo incondicional en su trabajo de médica veterinaria zootecnista.
-¿Cuál es su historia en el sector avícola?
-Trabajo en el área avícola ya hace 36 años, iniciando mi carrera profesional en la Asociación Departamental de Avicultores como jefe del departamento técnico, por 5 años, posteriormente ejercí la gerencia en Ribera Asociados y Baby Reproductoras, y también por 20 años trabajé en Imba, donde estuve en distintos cargos y funciones, entre ellos, jefe de producción y sanidad del área avícola. Hace 8 años trabajo como asesora técnica en el área avícola de Agroservet, empresa que provee productos y servicios a los avicultores y porcicultores.
- ¿Es difícil trabajar en una empresa avícola?
-Tenemos muchos desafíos, hoy como nunca, desde la falta de dólares, porque los insumos como vitaminas, minerales, vacunas provienen del exterior y esta falta de dólares ha colocado a la industria avícola en un escenario complicado, donde no se dispone fácilmente de estos productos. También la escasez de diésel; todo se mueve con este combustible. Hablamos del transporte de granos y los pollitos para la crianza, los alimentos para las aves, la entrega oportuna de los pollos y huevos a los centros de abastecimiento. Vivimos una situación crítica que repercute en toda producción avícola.
-¿Qué puede destacar del Congreso Latinoamericano?
- Como profesional del área avícola, fui la primera mujer veterinaria de Bolivia que recibió el galardón latinoamericano en el Congreso de Avicultura, realizado del 13 al 15 de noviembre, en Uruguay. Me siento muy feliz, honrada y privilegiada por el reconocimiento a mi esfuerzo y dedicación al rubro avícola en nuestro país. Este premio se otorga cada dos años y se realiza entre los países latinoamericanos y centroamericanos, reconociendo a un profesional y productor de la región.
- ¿Cómo ha llegado a ser la representante de Bolivia?
- Mi nombramiento surgió en una reunión del directorio de la Asociación Departamental de Avicultores; por el reconocimiento a mi trabajo fui nominada para recibir el galardón por Bolivia.
-¿Qué se viene por delante?
-Este premio me compromete a seguir aportando al sector de la avicultura, y con el mismo empeño de siempre mientras Dios y la vida me lo permitan.
-¿Tiene un mensaje para las jóvenes veterinarias?
-A las nuevas mujeres veterinarias les digo que se preparen ante un mundo cada vez más competitivo, ahora tienen las ventajas de actualizarse a través de las redes, hay mucha información, inclusive cursos gratuitos para muchas áreas. Mi consejo es que sean profesionales y siempre proactivas con mucha iniciativa, las oportunidades existen y hay que saber aprovecharlas.