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Mujeres y poder: Un manifiesto

Miércoles, 02 de marzo de 2022 a las 05:00

Por Redacción

Reseña. Constanza Arata aconseja el libro de Mary Beard, una obra que capitula los escenarios en los que la mujer históricamente perdió su voz o fue acallada por otros

La escritora inglesa Mary Beard es catedrática en Newnham College, editora del Times Literary Suplement y autora del blog “A Don’s life”. En su libro ‘Mujeres y poder: un manifiesto’, muestra que son los hombres quienes callan a las mujeres, como en la actualidad, vivimos en una sociedad que aún no está lista para el discurso femenino. En esta capitulación de escenarios históricos que parten con la escena de Telémaco callando a su madre Penélope en un acto público, ordenándole que vuelva a sus labores evitando que esta se exprese de manera pública, muestra la clara censura a las mujeres desde inicios de la historia, dicha escena la podemos hallar en la Odisea de Homero.

La voz de la mujer fue acallada e ignorada

A través de la historia hay situaciones y escenas que muestran la censura y el silencio que el rol femenino tuvo que vivir. Aristófanes en el siglo IV ac hace alusión al tema al poner en escena una hilarante comedia sobre la posibilidad de que las mujeres se hagan cargo de asuntos de Estado. Mary Beard nos remonta a la antigua Grecia o las grandes cortes en las que las mujeres cumplían un rol de madre y progenitora o adorno, engrandeciendo con su presencia a su par masculino.

El relato de Filomela, que es violada por su cuñado y este luego le corta la lengua para que no lo delate, es un ejemplo de la atroz censura que vivía la mujer. A pesar del hecho de no tener lengua Filomela logra acusar a su violador tejiendo la escena en su tapiz, este breve relato de la metamorfosis de Ovidio nos muestra los alcances masculinos por callar las voces acusatorias femeninas. En 1594, Tito Andrónico, obra de William Shakespeare, relata la violación a Lavinia a quien precavidamente no solo le cortan la lengua, también las manos. Es el precio del silencio que deben pagar las mujeres.

Las mujeres tienen derecho a equivocarse

Las grandes figuras femeninas de la historia actual adoptaron en su momento una imagen alejada de la feminidad, Margaret Thatcher fue conocida como la ‘Dama de hierro’; Angela Merkel vestía trajes similares al de sus pares masculinos. Las sentencias que vivieron Hillary Clinton, con los escándalos de Mónica Lewinsky, podemos ponerla sobre la misma palestra y analizar ambas situaciones en las que si hubieran sido hombres, saldrían ganando y no crucificadas por el escrutinio público.

Asimismo, el discurso femenino se ha ido empoderando y creciendo muchas veces sin decir una sola palabra, como el de la eurodiputada italiana Liccia Ronzulli, quien se hizo viral con su bebé en las sesiones del parlamento, haciendo eco del poder femenino y la capacidad de manejar una carrera, casi tocando el techo de cristal y al mismo tiempo abrazando la maternidad. Hay mujeres que se apoderan de un discurso y son víctimas de burlas como Teresa May, cuando fue primera ministra del Reino Unido, fue comparada con Medusa, al apodarla Meydusa.

Jacinda Ardern como presidenta de Nueva Zelanda, otro ejemplo; Kate Middletton que se está convirtiendo en una poderosa voz femenina dentro la realeza inglesa. Y así sigue siendo anulado el poder del rol de la mujer, la actriz Pryanka Chopra demandó a un diario estadunidense por ponerla en un artículo como la esposa del cantante Nick Jonas y no como la protagonista de la franquicia de películas Matrix, que recaudó millones de dólares; en su demanda Chopra hace alusión a no ser solo la esposa de, sino una protagonista importante, que con su actuación generó el éxito de la cinta.



Constanza Arata aconseja esta lectura muy ejemplificadora sobre el discurso femenino y sus avances. Busquemos el construirnos unas a otras, dice.

Mujer levantá tu voz, ¡ahora!


Jessica Echeverría, abogada penalista y activista que fundó en 2017 la Red Ciudadana Contra el Infanticidio y el Abuso Sexual Infantil, junto a un equipo de profesionales que brindan apoyo a las víctimas de estos delitos a nivel nacional, da un mensaje de aliento y empoderamiento:

“A todas mis amigas de Para Ellas quiero decirles que no están solas, que hoy vivimos un momento en que la voz de las mujeres se tiene que escuchar para cambiar la justicia.

Quiero decirles que hoy más que nunca la luz que tenemos en nuestro corazón tiene que brillar, somos poderosas, únicas, valiosas y valerosas. Vamos queridas mujeres, sigamos adelante, no nos quedemos calladas jamás ante el abuso y el maltrato. Levantemos la voz por nosotras y por nuestros hijos, así seremos siempre victoriosas”.

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