Hace un mes aproximadamente, por los pasillos de los hospitales públicos de la capital cruceña caminaban los voluntarios de Pintando Esperanza, comandados por Marcela Casal. Estaban prestos para socorrer con recursos y asistencia médica a los heridos que llegaban cada noche a esos centros de salud. En las calles de la ciudad se enfrentaban los ciudadanos con los efectivos de la Policía. El saldo de estos altercados eran jóvenes heridos que requerían asistencia médica inmediata. Una legión de mujeres y hombres altruistas trabajaba día y noche, buscando médicos, laboratorios, farmacias y personas de buen corazón, que colaboren con cirugías gratuitas a los héroes que luchaban por democracia y justicia para Bolivia. Marcela Casal Pérez dirige la plataforma Pintando Esperanza Bolivia. Es cruceña, nacida el 14 de marzo de 1994, en el hogar de Miguel Casal y Marcela Pérez, tiene tres hermanos Georgina, Miguel y Gabriel. Egresó de la carrera de Ciencias Políticas y actualmente, se dedica al voluntariado. Su lema es: “La esperanza se pinta de diferentes maneras”. Esta es su historia. ¿Cuándo creó la plataforma solidaria? Pintando Esperanza se creó el 4 de mayo de 2021. El equipo que inició este proyecto social se conoció en la pandemia. Por ello, cuando la gente me pregunta si no me da miedo estar en los hospitales, con mucha tranquilidad les digo que no. Hacíamos entregas de víveres todos los días, a los barrios más alejados de Santa Cruz; ver la necesidad de los vecinos, me hizo perder el miedo a cualquier contagio. Sentía que era injusto que yo pueda pasar una cuarentena cómoda, mientras muchos no tenían para comer al día siguiente. ¿Quién despertó la chispa para trabajar en el voluntariado? A finales de 2012 perdí a una de mis mejores amigas (falleció), y sentía que tenía mucho por decirle todavía, entonces enfoqué esa energía en ayudar a otros. Realmente soy lo que soy, gracias a ella; perderla me hizo encontrarme a mí misma. ¿Cuál es la misión de Pintando Esperanza? Mejorar la calidad de vida de los pacientes (y familiares) a quienes ayudamos; que su estadía en el hospital sea lo más llevadera posible. Ver a esos niños iluminarse su rostro al entrar a una sala que antes les producía miedo, realmente es algo que te llena. ¿Quiénes la acompañan en esta aventura? Pintando Esperanza nace junto a Karen Jauregui, Cristhian Luque, Alejandro Guzmán y Alejandra Serrate; sin embargo, tenemos un equipo de más de 100 voluntarios y además, tenemos mucha ayuda de otras fundaciones a quienes nos unimos para las diferentes campañas. ¿De quién aprende cada día? De todos. Cada persona que se nos cruza viene a enseñarnos algo; muchas veces somos ciegos a una realidad diferente. Todas las personas que ayudamos nos dejan entrar en su mundo, y siempre hay mucho que aprender de ellos. ¿Qué temas o frases debate en las redes? Antes discutía mucho en las redes, ya me calmé un poco; sin embargo, siempre es un tema recurrente la falta de recursos en el sector salud. Es muy triste y preocupante ver todas las falencias y sentir que quienes deberían hacerse cargo, no lo hacen. ¿Qué lee y de dónde obtiene inspiración para su cometido? Leo de todo, pero últimamente me gusta leer mucho sobre salud mental y bienestar infantil; son temas que día a día pongo en práctica y me gustaría poder formarme en eso. Aprecio mucho más el arte y me encanta ver dibujos y murales a los que antes no les prestaba tanta atención. Como nos dedicamos a pintar los muros de los hospitales, entonces para mi es una alegría ver algún mural terminado y tratar de replicarlo. ¿Qué retos enfrenta actualmente? Personalmente el 2022 fue un año difícil, caí en una depresión muy severa; gracias al apoyo que recibí, hoy estoy casi recuperada. Como Pintando Esperanza nos estamos estableciendo formalmente y se ha convertido en un reto; estamos muy cerca de poder lograrlo y tener la Personería Jurídica. ¿Qué ha logrado con su activismo en su vida y en la sociedad? No podría imaginar mi vida sin ser voluntaria, he evolucionado a través de los años con los diferentes retos que encaré; soy una Marcela diferente en cada proyecto. En la sociedad, creo que uno de los grandes cambios que logramos es que a los niños ya no les da miedo estar internados, tener una estadía confortable, hace que el tratamiento sea más eficiente y para el personal de salud sea más fácil hacer su labor. Ayudar en los gastos médicos, hace que la familia pueda tener un poco de tranquilidad de que podrán salir victoriosos. El voluntariado te abre muchas puertas; pero, sobre todo, te hace conocer personas excepcionales. Estoy agradecida por las amistades que he logrado y por las personas que he conocido en el camino. Es satisfactorio coincidir con gente que ama lo que vos amas. Sitios de la plataforma En Facebook estamos como Pintando Esperanza - Bolivia; y en Instagram estoy como Marcecasal (ahí pueden encontrar el enlace a las redes de la fundación.
Fotografía: Reynaldo Soliz