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Estela Argota enseña hacer fácil lo difícil, porque es una luchadora con grandes garras

Miércoles, 05 de abril de 2023 a las 05:42
De profesión cocinera. Desde hace 14 años hasta la fecha lucha con distintas enfermedades, pero no se da por vencida. Este es un maravilloso testimonio de fe y esperanza

María Estela Argota Medina, nació en Boyuibe, un municipio ubicado en la provincia Cordillera, al extremo sur del país. Esta población se encuentra a 349 km de Santa Cruz de la Sierra.

Era una mañana calurosa del 14 de febrero de 1977, faltaba una semana para el Carnaval y doña Agustina sintió dolores del parto, solo tenía seis meses y medio de embarazo, su esposo Merardo, la llevó al hospital de inmediato para recibir a su segunda hija. Antes de ella llegó Marianela, y luego de Estela, arribaron a la vida, Nelson, Gaby y Mery.

Estelita, como la llaman sus seres queridos, nació con una estrella, se aferró a la vida desde que abrió los ojitos. Creció en esa tierra cálida y árida, plagada de historias de la Guerra del Chaco. Salió bachiller del colegio Rafael Pabón, en su pueblo natal. Está casada con Franz Roger Vargas y tiene tres hijos: Mitzy, Farith y Helen Vargas Argota. Se define como cocinera profesional.



¿Qué es lo que ofrece para halagar el paladar?

Una gran variedad de comidas, entre ellas, la mexicana, china e italiana, también los manjares típicos de los departamentos de nuestro país. Hago empanadas de carne, pollo, charque y otras. Todo a pedido con anticipación para alguna fecha especial. Los domingos, hago salteñas y una chicha deliciosa.

¿Dónde se capacitó y cuál es su especialidad?

En la escuela El Maná. Solo comida, lo demás lo aprendí de mirar a mi madre y leer Para Ellas. Mi especialidad son los tacos al pastor en tortillas de maíz. Los más buscados.

¿Qué aconseja preparar este Viernes Santo?

Hay muchas cosas que se pueden hacer en estas fechas cargadas de tradiciones de antaño, el pescado ya se hizo común, por el significado del mismo para la Iglesia y los católicos; y la papa rellena, también es una opción ideal.

¿Cómo vivía estos días de recogimiento en su niñez?

Íbamos al campo para compartir con la familia. Mi mamita cocinaba papa rellena, cumanda (frejol fresco) con queso, cebollita y tomate o una rica carbonada de zapallo. Extraño esos momentos que viví en mi niñez. Claro, que cada vez que voy a visitar a mis padres a Boyuibe, puedo saborear esos manjares hechos por las manos de ‘la reina de mi corazón’.

¿Cuáles son las pruebas de salud que enfrentó?

Un 26 de febrero de 2008 me internaron. Era la primera vez que me enfermaba de gravedad, me diagnosticaron Lupus Eritematoso Sistémico, fue algo que me marcó, costó que lo asimile, lloré mucho hasta aceptar que padecía esa enfermedad, llegué a estar en terapia intensiva y de ahí Dios me rescató. En el transcurso del procedimiento para mejorar, enfermé de tuberculosis (hice ese tratamiento por ocho meses), luego se me complicó mi rodilla, me hicieron una biopsia para descartar algún cáncer, me operaron y por negligencia médica quedé en cama sin poder moverme por dos meses.



Mis hijos me asistían en todo. Luego, aprendí de nuevo a caminar. Hoy hago tratamiento por hipotiroidismo, para la arritmia cardiaca, el traumatólogo ve mi rodilla donde tengo la prótesis, y un largo etc.

¿Cómo les hace frente a otros diagnósticos?

El 2019 me dijeron que tengo leucemia, donde requería un tratamiento muy caro, pero no imposible de superar, el pasado 2022 me hicieron una endoscopia más una biopsia y los resultados no fueron alentadores, dicen que tengo una metaplasia completa del intestino, una hepatopatía crónica y una gastritis atrófica crónica. Ahora pienso que, si me duele algo o me siento enferma, ya no me asombro, con llorar o preocuparme no mejora nada, sonreír ante la adversidad me saca del mal paso. Hay que trabajar para enfrentar las penas.

¿Qué enseñanza ha sacado de estos problemas?

No hay que darse por vencida ante la situación que le toque a una enfrentar, sino aceptar lo que nos pasa, de nada sirve deprimirse, dejamos de vivir si lo hacemos. Nosotros podemos más si tenemos fe, ojo, no solo se trata de eso, sino también de confiar en Dios, que jamás nos abandonará. Si lo tenemos a Él lo tenemos todo, la ayuda de la familia y de los amigos también es muy importante.

Valórate, quiérete, acéptate y viví el hoy, el presente cuenta, sin pensar en el ayer, ni en el mañana. Nunca te des por vencida sin antes intentarlo mil veces.

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