Eidy Fernández Saravia es la primera boliviana que ha sido instituida con el ministerio laical del catequista por el Papa Francisco, en una ceremonia que se realizó el pasado 21 de enero en la Basílica de San Pedro, en Roma. Lleva más de 36 años de servicio como catequista, y ahora quiere compartir su testimonio de fe y de cómo vivió esa experiencia única en su vida.
Testimonio de fe en familia
Eidy tiene 51 años, nació en Santa Cruz el 14 de septiembre de 1972. Está casada con Hernán Paredes y tiene tres hijos, Hernán, Emanuel, María Belén y Jimena, quienes ahora siguen sus pasos como catequistas. Su vocación catequística surgió a los 9 años, cuando sus tías la llevaron a un grupo de oración de jóvenes. Desde entonces, se ha dedicado a servir a la Iglesia transmitiendo la fe a los niños y jóvenes en el sacramento de la Primera Comunión y Confirmación.
Además, se ha formado profesionalmente en la Normal Católica “Sedes Sapientiae”, como una profesora de Religión, ética y moral, y en Ciencias de la educación, con la especialidad en Valores, espiritualidad y religiones. Brinda apoyo en la Escuela de Formación con los padres de los niños y jóvenes, y tiene una relación continua con la Pastoral de las Hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia, Madre Nazaria Ignacia y la Pastoral Educativa CEIL.
Papa Francisco le dio la cruz
“Recibir la cruz de manos del Papa Francisco, es una emoción muy grande, que fue imposible contener las lágrimas”, nos dice Eidy con emoción. Calificó la experiencia de ser instituida como catequista por el Papa Francisco como “la más maravillosa que el Señor me ha permitido vivir en este camino de fe”. Dijo que lo tomó como “una caricia tierna del Señor para mi vida”, y que fue un momento de “fortalecimiento, mucho compromiso y renovación” en su papel de catequista. Añadió que se preparó durante tres meses con mucha oración y pidiendo la intercesión de la Virgen María.
Su viaje al Vaticano
Realizó su travesía a Roma junto a otros diez laicos de diferentes países, estando ella entre las dos únicas latinoamericanas (Bolivia y Brasil) que fueron instituidas como catequistas.
“La cruz es el signo del gran amor de Cristo a la humanidad, y tenerla en mis manos la cruz es símbolo de mi compromiso como ministra de la catequesis”, explica.
Toda esa experiencia le recuerda su gran misión de vida: “Llevar a nuestros catequizados al encuentro personal con Cristo, quien nos ama hasta el extremo de dar su vida por nosotros”.
Tres encuentros valiosos
Eidy nos cuenta que, durante su estadía en Roma, fue acogida por las Hermanas Franciscanas Angelinas, y también tuvo la oportunidad de visitar Madrid, donde conoció la misión de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, de la cual es parte de la familia extensiva de Santa Nazaria Ignacia. Estas dos congregaciones le brindaron el hospedaje, el apoyo y el acompañamiento en todo el proceso.
15 días en Roma
Participó de tres encuentros con el Santo Padre, durante el día de la institución. El primero fue el saludo personal, donde el Papa le dijo “Bolivia” y puso sus manos en su corazón, le agradeció por su labor como catequista. El segundo fue el momento de recibir la cruz, símbolo de su ministerio, durante la Santa Misa del domingo de la Palabra. El tercero fue al finalizar la celebración, donde el Papa les encomendó ponerse a disposición de los Obispos de sus jurisdicciones.
Explicó que la institución del ministerio laical del catequista es para toda la vida, y que significa ponerse al servicio de la Iglesia local, en su caso, de la Arquidiócesis de Santa Cruz, acompañando la iniciación cristiana, la formación de los catequistas y motivando a que otros se animen a vivir este compromiso de servicio dentro de sus comunidades. “Es una caricia tierna del Señor para mi vida, es un fortalecimiento, un compromiso y una renovación de mi ser catequista”, afirma.
Todo para afianzar su fe
Agradece a la Conferencia Episcopal Boliviana, al Arzobispado de Santa Cruz, a su parroquia, a su familia y a todos los que la apoyaron en este camino.
También pide a los fieles que oren por los catequistas instituidos, para que sean fieles al mandato del Papa Francisco y al llamado de Dios. “Es una experiencia maravillosa que el Señor me ha permitido vivir, y que quiero compartir con todos los que quieran formarse y crecer en su vocación de ser catequistas”, señala.
Ella comparte que ahora, en el inicio de la Cuaresma, se debe tomar en cuenta que es un tiempo fuerte de Gracia y Salvación en preparación para la Pascua.
La Cuaresma es la fe en Cristo
Es un tiempo especial en la que el Señor nos invita a reflexionar y mirar bien dentro, nuestro interior, para analizar nuestras acciones.
La Cuaresma es un camino de 40 días en la que Dios nos pide hacer un alto en los ajetreos diarios y hacer silencio en medio del bullicio de nuestra sociedad.
Necesitamos salir al encuentro con los cuales estamos alejados, y ver en los demás a Cristo.