Carla Lorena Viruez Palacios, 27 años, es cruceña y tiene la profesión de arquitecta. Vive con sus papás, su abuelita y su querida nana. Hoy ella cuenta su historia como emprendedora: “Comencé preparando bebidas con kombucha, en base a té azucarado que se expone a fermentación por una colonia microbiana gelatinosa conocida antiguamente como ‘hongo de la inmortalidad’, sobre todo en China, y ‘hongo del té’ en Japón y Rusia. Pero solo le preparaba a mi mamá, porque estaba delicada y le habían recetado probióticos. Luego compartió a sus amigas que la kombucha le estaba sentando muy bien y ellas preguntaron si yo vendía, de la nada, surgió la demanda boca a boca”.
Su emprendimiento llamado ‘Kombu’, nació en 2020 con una gran variedad de productos que se encuentran divididos en dos seguimientos: las bebidas probióticas a base de los hongos kombucha, kefir de agua y kefir de leche, que tienen la función de regenerar la flora intestinal y ayudar a que el organismo trabaje al 100%, y de esa manera nos ayuda a prevenir y a tratar muchas enfermedades como la gastritis, presión alta y otros males que causan una alimentación deficiente.
Por otro lado, el año pasado empezó a fabricar los embutidos veganos: salchichas, chorizo tipo parrillero, chorizo tipo chuquisaqueño y pernil. Explica que “no contienen conservantes ni preservantes, una excelente opción para variar en las comidas y poder ingerir algo saludable, todo hecho con granos, vegetales y especias”. Sostiene que es un proyecto de alimentos artesanales en proceso de expandir la fabricación con el sello de control Sesanag. Carla Lorena quiere crecer como emprendedora y señala con mucha fe: “Me gustó este emprendimiento porque podía ayudar a muchas personas a través de las bebidas probióticas, y eso me recuerda a mi mamá, ya que ella sufrió por más de un año los malestares de una infección urinaria que podría desencadenar en hemorragia y ser grave, gracias a Dios se curó con el kefir de agua que también comencé a preparar”.