El informe anual de destrucción de drogas que realiza la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc por su sigla en inglés) tuvo una característica especial por las restricciones que planteó la pandemia del coronavirus. No hubo el acto en el que participaba su representante, Thierry Rostan o autoridades nacionales vinculadas a esta problemática.
El informe, no obstante, plantea cuatro recomendaciones que debe encarar el gobierno transitorio y se refieren a políticas que ya fueron parte de recomendaciones anteriores. Unodc cree que por la pandemia hubo un acopio de estupefacientes y que podrían provocar sobreoferta cuando pasen las restricciones.
“Se recomienda al gobierno de Bolivia estar alerta y redoblar esfuerzos de control e interdicción”, señala el documento y refiere que, “abril y mayo, se observó una disminución de operativos e incautaciones de manera coincidente a la aparición de la pandemia y al confinamiento. Sin embargo, con la flexibilización de restricciones, en junio y julio se observó un repunte de hallazgos e incautaciones, principalmente de cocaína. Ante el posible acopio de sustancias controladas, se podría generar una sobreoferta y proliferación del tráfico y transporte masivo de drogas, tanto terrestre como aéreo, durante los siguientes meses”.
La segunda recomendación se refiere a operativizar la normativa vigente sobre control del espacio aéreo (radarización), incrementar controles a la venta de combustible de aviación, registro y titularidad de aviones, registro de pilotos, centros de enseñanza, planes de vuelos e importación de partes y repuestos de aviónica.
Unodc identificó tendencias y patrones de rutas terrestres, principalmente de oeste a este con dirección a zonas fronterizas con Brasil; de oeste a sudoeste hacia Chile; y hacia el sur (Paraguay y Argentina) y observó un constante tráfico aéreo.
El Informe, también recomienda fortalecer los controles en las zonas identificadas con mayor actividad de narcotráfico (Cochabamba, La Paz, Santa Cruz y Beni), en puestos fronterizos, de drogas sintéticas, nuevas sustancias sicotrópicas y precursores, así como actualizar el régimen de fiscalización de sustancias controladas.
Finalmente, la cuarta recomendación se refiere a reforzar y ampliar las unidades de los Programas de Control de Contenedores y de Comunicaciones Aeroportuarias (Aircop) y aprobar los manuales de destrucción de drogas y de desmantelamiento de laboratorios de cristalización de cocaína elaborados por la Unodc y la Felcn.
La destrucción
El documento asegura que al ser un año especial por las restricciones de la pandemia no puede compararse con años anteriores, pero presentó cifras de las incautaciones.
Entre enero y julio de 2020 la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (Felcn), en sus 4.587 operativos, secuestró 5.476 kilos de pasta base de cocaína, 3.195 kilos de clorhidrato de cocaína y 2.844 kilos de marihuana para expendio. La UNODC validó la destrucción de 3.740 kilos de pasta base de cocaína (68%), 3.103 kilos de clorhidrato de cocaína (97%) y 2.509 kilos de marihuana para expendio (88%).
La Felcn y el Ministerio Público ejecutaron 250 actos de destrucción de drogas ilegales, de los cuales, la Unodc participó en 151 actos (60%). Desde finales de marzo, debido a las medidas de restricción por la pandemia Covid-19, este acompañamiento se realizó a distancia y en tiempo real mediante el uso de videollamadas.
La Unodc en Bolivia participa en calidad de observador, en la destrucción de drogas incautadas, verificando este proceso desde la salida de estas sustancias de las salas de evidencia, su pesaje, pruebas de campo, cuantificación, traslado y su destrucción total en campo, fortaleciendo la confianza nacional e internacional en las instituciones responsables de la destrucción de drogas.Entre enero y julio del 2020 se observó en general que este proceso fue realizado con transparencia, refiere el documento.