Plácido Cota Huaylluco se enteró que iba a salir de terapia intensiva el mismo día que se festeja a la Virgen de Urkupiña. El 15 de agosto había felicidad en su familia y llanto en su entorno por la forma que el cocalero gravemente herido logró aferrarse a la vida. Siete días antes una desgarradora imagen se veía por todo el país. Era Plácido postrado en una calle con los órganos de la parte del abdomen expuestos y su brazo izquierdo prácticamente destrozado. Hoy, el paciente está consciente, habla y tiene una dieta blanca. En poco más de un mes podrá volver a abrazar a sus seres queridos fuera del hospital.
Plácido es muy creyente de la Virgen de Urkupiña y de Dios. Su hermano mayor, Bernardo, relató que el afectado tiene imágenes de la virgen en su domicilio y que cuando podía iba a rezarle a la ciudad de Quillacollo los días de su festividad. “No sé cómo explicar lo que está pasando ahora. Esto es obra de Dios, obra de la Virgen de Urkipiña, por eso mi hermanito está recuperado, pero también es porque él es fuerte y porque nosotros nunca perdimos la fe de volverlo a tener”, dijo.
El pasado viernes se vio a un Plácido muy mejorado. El hospital hizo una grabación del paciente, quien en cama logró mandar un mensaje: dice que habló con Dios y que hay que cuidar a la familia. Movía su brazo derecho sin problemas y su cabeza. Todavía estaba instalado a equipos médicos. A su lado derecho estaba la directora del hospital Arco Iris, Yoel Cazón, y al otro un médico.
“Queridas personas buenas, sobre todo a mi familia, a mi pueblo, a Adepcoca, yo he hablado con Dios y Dios dice que todos somos familia y cuando somos familias, todo se puede”, fue lo primero que dijo Plácido desde la sala donde está internado.
“Quiero agradecer a mi familia, a mis seres cercanos, a mis compañeros de Adepcoca (Asociación Departamental de Productores de Coca), pero, sobre todo, y lo primero, al personal médico, que tienen un amor al prójimo y que tienen un amor de padre, madre e hijo. Por un lado, he pensado que me he equivocado, pero me han tratado excelente. Conozco a todos los doctores que me han tratado (...) Sobre todo está Dios, nada más”, continuó Plácido Cota todavía con la voz pausada.
Equipo médico
“El día que entró Plácido todo el equipo bajó (a verlo), cuando vemos la magnitud de sus lesiones organizamos un equipo multidisciplinario para que ingrese al quirófano. En estos casos de cirugía de salvataje, ingresó prácticamente de emergencias a quirófano y en el quirófano se fueron pidiendo las unidades de sangre, todo mientras se hacían los procedimientos”, recordó Cazón.
Plácido Cota Huaylluco es la triste expresión del conflicto cocalero que no tiene solución en la ciudad de La Paz. Cota Huaylluco es el afiliado de la Asociación Departamental de Productores de la Hoja de Coca (Adepcoca) que sufrió la explosión de dinamita el pasado 8 de agosto.
Cota tiene 32 años y es padre soltero. Vive en la comunidad Las Mercedes del municipio La Asunta de los Yungas de La Paz y llegó a la sede de Gobierno días antes de su tragedia para exigir el cierre del mercado paralelo de la hoja de coca, que es administrado por el bando afín al Movimiento Al Socialismo (MAS). Cuando ingresó al hospital Arco Iris, el grupo de médicos que lo atendió dijo que Cota tenía un 80% de posibilidades de fallecer. O sea, sus probabilidades de vida eran escasas.
Hoy, Plácido está recuperado. Habla, está consciente y tiene una dieta blanca. Mueve su brazo derecho y su cabeza. Nunca perdió el conocimiento. Es más, el día que ingresó al hospital brindó todos sus datos a enfermería.
“Todo el movimiento ese día (que ingresó Plácido) ha sido tan rápido, hemos tardado 15 minutos en meterlo al quirófano, porque él estaba consciente. Cuando entró, la enfermera tomó sus datos, ¿cómo se llama?, ‘Plácido’, respondió ¿tu apellido? ¿su edad? ¿de dónde eres?, ‘de Yungas’ le dijo. Él nos dio sus datos personales, pero tenía mucho dolor, se quejaba del dolor”, relató Cazón.
Cota Huaylluco, antes del accidente, se ganaba el dinero con diferentes trabajos. Es productor de coca en su comunidad, pero también es transportista. En abril de este año vivió una época difícil: su esposa lo dejó, se llevó a uno de sus hijos y le dejó al cuidado del mayor. Hoy, Plácido quiere abrazar a sus retoños, quiere volver a su comunidad y estar con todos sus seres queridos.
“Él ya está bien. Hemos hablado con él y está tranquilo. Solo queda esperar un poco más, pero estamos seguros que saldrá tranquilo. Nos dijo que quiere a la comunidad (Las Mercedes) y trabajar, quiere estar con sus hijos, con mis papás”, contó Viviana Cota, una de las hermanas de Plácido.
Viviana recuerda cómo vivió esos momentos cuando su hermano ingresó al hospital Arco Iris. Dijo que Plácido llegó a la ciudad de La Paz junto a su padre para ser parte de las movilizaciones que exigen el cierre del mercado paralelo de la coca. Luego se enteró que su hermano era la persona que prácticamente se moría en el piso de una calle. De inmediato viajó a la sede de Gobierno con su mamá. “Ahora lo vimos recién (el viernes) y está mejor. Luchará por sacar su vida adelante por sus dos hijos”, dijo la familiar.
“Las primeras horas después de su primera operación fueron críticas, las primeras 12 horas no había diuresis, el paciente no estaba orinando, recibía muchas transfusiones en el quirófano, mucho medicamento de anestesiología, entonces estaba haciendo una falla renal aguda. Las primeras 48 horas en la UTI han sido determinantes, para ver ahora como está, esas 48 horas estábamos que nos caemos, pero el soporte, medicamentos, vasos activos y todo lo que tiene el hospital, bombas, tecnología, al servicio de un paciente, enfermeras, especialistas en terapia intensiva lograron establecerlo”, afirmó Cazón.
Plácido deberá esperar al menos un mes para recibir el alta médica. Ya no está en riesgo, pero su situación todavía es crítica por el riesgo de infecciones. Podrá caminar con normalidad y se trabaja en la masa muscular perdida. Plácido es un milagro de vida. Renació en medio del conflicto cocalero que no tiene solución. Su familia lo quiere ver lejos de este problema y quiere que se recupere en su comunidad al lado de sus seres queridos.
“La articulación pélvica está en íntegra, tiene una fractura, pero es estable. La pérdida del brazo es una gran secuela, él quedará con esa dificultad y ese impedimento, pero para todo hay solución y él verá una prótesis”, dijo la médica.