Los principales cabecillas de una pandilla fueron capturados por la Policía tras un violento ataque con armas de fuego contra rockolas y viviendas en la zona de la avenida Virgen de Luján, barrio Los Chacos. Durante su audiencia cautelar, en el Palacio de Justicia, sorprendieron con sus declaraciones ante el juez.
Uno de los sindicados como líder del grupo fue identificado por una víctima debido a su voz y vestimenta. “Nosotros fuimos contratados por otros para entrar armados a las rockolas y las casas y robar todo lo que encontráramos”, confesó, dejando atónitos a los presentes.
Como este, existen otros grupos que reaparecieron. Vecinos de varias zonas de la ciudad alertaron a la Policía de la rearticulación de estos grupos que por un tiempo habían dejado de actuar.
Hace unos días, patrullas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) acudieron de emergencia a la avenida Virgen de Luján tras el llamado de auxilio de los vecinos. Como resultado del operativo, cerca de 30 personas, entre hombres y mujeres, fueron detenidas. A los aprehendidos se les decomisaron armas de fuego, motocicletas y vehículos de cuatro ruedas, así como teléfonos celulares, billeteras y otros objetos.
La principal afectada de ese ataque fue la rockola La Frater Bar, donde los pandilleros ingresaron armados luego de llegar en motocicletas y autos. Agredieron a los clientes, destruyeron mostradores y mesas y robaron billeteras antes de darse a la fuga. Como resultado, fueron imputados por robo agravado, lesiones graves y leves, asociación delictuosa y tenencia y porte de armas de fuego.
Al menos 10 víctimas presentaron heridas tras ser golpeadas con palos y piedras y amenazadas con armas de fuego. El comandante de la Policía, coronel Rolando Rojas, presentó a los detenidos y aseguró que se actuó de manera oportuna ante los constantes hechos violentos protagonizados por pandillas en Los Chacos, Virgen de Luján y otros sectores de la capital cruceña.
La Fiscalía, representada por el fiscal Iván Ortiz, imputó a los arrestados por delitos de robo agravado, lesiones graves y leves, asociación delictuosa, porte y tenencia de armas de fuego, entre otros. Ortiz fundamentó la acusación ante el juez Primo Flores, presentando pruebas de la violencia ejercida por estas personas, quienes sembraban el terror con ataques a pedradas, golpes con palos y disparos de armas de fuego para despojar de sus pertenencias a sus víctimas, además de causar destrozos en el local.
Al finalizar la audiencia, el juez ordenó la detención en Palmasola de 14 mayores de edad, mientras que cuatro adolescentes fueron enviados al Centro Nueva Vida Santa Cruz (Cenvicruz).
Había 50 pandillas, hoy son 300 El perito en ciencias forenses Julio César Quiroz explicó que las pandillas comenzaron a formarse en Santa Cruz en los años 90 con la aparición de Latin Kings (Reyes Latinos). Desde entonces, el fenómeno ha crecido de manera alarmante: si en aquella época se registraban unas 50 pandillas, hoy se calcula que existen cerca de 300 en diferentes sectores de la capital, algunas con más de 80 miembros. Quiroz, quien ha documentado estos casos en sus investigaciones, señaló que en los años 90 incluso se detectaron pandillas conformadas por mujeres en el Parque Urbano. También mencionó la pandilla Los Gualeles, que operaba en la avenida Tres Pasos al Frente, cerca del cuarto anillo, y se dedicaba a golpear a personas en estado de ebriedad para luego dejarlas inconscientes sobre los rieles del tren. En aquella época, la Brigada de Homicidios de la Policía Técnica Judicial, dirigida por los agentes Julio César Quiroz y Armaza, levantó los cuerpos de dos víctimas que fueron mutiladas por el tren tras haber sido abandonadas por los pandilleros. Actualmente, a pesar de los operativos policiales y los controles preventivos, el crecimiento de estas bandas no se detiene. Casos como el reciente ataque con armas de fuego en Los Chacos evidencian que la violencia sigue en aumento en la ciudad, en momentos en los que las condiciones de la pobreza también se agravan en los barrios. Las pandillas son grupos, generalmente de jóvenes, bajo el liderazgo de un jefe, que se asocian con un sentido de identidad común y operan en un territorio determinado. Pueden estar vinculadas a actividades delictivas, como robos, extorsiones, agresiones y tráfico de drogas, o bien conformarse con fines de protección mutua y reconocimiento social.