Después de un intenso y largo ciclo político electoral en Bolivia, se abrirá un escenario con nuevas autoridades regionales con las que el Gobierno buscará reconfigurar el Estado. No obstante, se prevé una atmósfera compleja e incierta para que el presidente Rodrigo Paz tenga la gobernabilidad que requiere para cumplir ese propósito.
Desde la perspectiva de tres politólogos, existen al menos tres variables que marcan un camino cuesta arriba para el Gobierno del presidente Rodrigo Paz: la fractura del partido oficialista PDC en el Parlamento; la variada configuración de nuevas autoridades regionales con distintos colores políticos y las posibles presiones de organizaciones sociales como la Central Obrera Boliviana que desde antes de las elecciones subnacionales se declararon en estado de emergencia y anunciaron movilizaciones tras los comicios.
Mientras, el jefe de Estado apuesta porque después de este 22 de marzo y tras conocerse quiénes serán los nuevos gobernadores y alcaldes, concluya este ciclo tan politizado para recién acercarse al Legislativo en busca de apoyo para la aprobación de las leyes estructurales y reconfigurar con los nuevos gobernadores y alcaldes el Presupuesto General del Estado (PGE) 2026, y también la prometida distribución de recursos públicos 50/50
“Este es un ciclo muy politizado. Se acaban las elecciones y presentaremos las normas al Parlamento, que ya no estará pensando en política, sino pensando en los bolivianos. Hablaremos con los parlamentarios de las leyes que requerimos: hidrocarburos, minería, seguridad jurídica”, dijo Paz quien asegura que tras este proceso electoral ya no habrá “intereses políticos”, y aseguró que trabajará con todas las nuevas autoridades, más allá de sus colores políticos.
Escenario postelectoral
Incertidumbre es lo que predomina en el escenario postelectoral, desde la perspectiva del exsenador y experto en análisis político, Carlos Börth. ¿Por qué? Por el elevado número de frentes políticos con distintas tendencias en las elecciones, resultado de la implosión del MAS que antes controlaba todos los niveles y organizaciones sociales.
“En ese escenario se prevé también dispersión en las asambleas legislativas departamentales y en los concejos municipales. El que gane el municipio excepcionalmente tendrá tres o cuatro concejales. Es difícil prever lo que puede suceder”, afirmó.
En tanto, el analista Marcelo Arequipa ve que tras las elecciones subnacionales y más allá de los resultados se presentará “un escenario muy complicado de gobernabilidad” para el Órgano Ejecutivo que apuesta por un ambiente social despolitizado tras los comicios. No obstante, enfrentará dos flancos directos: la poca representatividad que tiene en la Asamblea Legislativa y la alta probabilidad de que las nuevas autoridades sean contrarias a su línea política. La principal presión que ejerzan sobre Paz será que cumpla su promesa electoral del 50/50.
“En ese escenario va a ser fundamental ver que el Gobierno haga gestión política. Eso implica dos cosas: primero tener una bancada mayoritaria cohesionada en el Legislativo y para eso va a tener que firmar alianza con Samuel Doria Medina; y segundo, va a tener que establecer rápidos lazos de coordinación con las nuevas autoridades y eso implica un trabajo de gestión política”, afirmó Arequipa.
Un tercer flanco no menos importante es el rol de la COB que antes de las elecciones ya interpelaba las acciones del Gobierno, se declaraba en estado de emergencia con anuncios de movilizaciones tras esta etapa electoral. Arequipa dice que dependerá de la estrategia que tome el Gobierno para que la COB se convierta en aliado o su enemigo, todo depende de la gestión política que haga.
El politólogo Carlos Cordero es más optimista y ve que el presidente Paz no se involucró de manera directa en las subnacionales y dejó “el juego democrático y político a la sociedad”, además de plantear los cambios estructurales con las nuevas autoridades regionales bajo el principio de un trato equitativo.
“El tercer aspecto es que los resultados de esta elección subnacional terminan por configurar la organización y distribución del poder en Bolivia y con ello se va a poder debatir temas que son de interés de las regiones como es el Pacto Fiscal o la distribución del 50/50”, dijo Cordero.