El nuevo comandante general de la Policía Boliviana, el general Mirko Sokol Sarabia, asumió este viernes el mando con una advertencia directa y sin rodeos. “A partir de ahora, ningún efectivo podrá cobrar ni un solo centavo a ningún ciudadano o policía, bajo ningún concepto”.
La instrucción, según anticipó, marca el inicio de un plan de reestructuración institucional que será aplicado en tres fases, orientado a combatir la corrupción interna, enfrentar al crimen organizado y despolitizar los ascensos dentro de la institución verde olivo.
El mensaje fue pronunciado durante el acto de posesión del nuevo Alto Mando Policial en el Palacio Quemado, en un evento liderado por el presidente Rodrigo Paz, quien prometió el respaldo del Gobierno para una “Policía profesional, no política”.
“Los intereses personales se acaban a partir de ahora. Intervendremos en cualquier situación donde un policía esté involucrado en corrupción”, aseguró el nuevo jefe policial.
El vicepresidente Edmand Lara, quien dijo que iba a luchar contra la corrupción desde su despacho, no estuvo presente en toma de juramento del nuevo Alto Mando de la Policía Boliviana debido a un contratiempo familiar que hizo conocer a las autoridades.
Lara fue expulsado de la Policía tras alcanzar el grado de capitán por denunciar corrupción de los altos mandos. Esa postura fue expuesta, incluso, durante su juramento como vicepresidente, acto al que acudió —por última vez, según dijo— con el uniforme verde olivo.
Tres etapas para una “nueva Policía”
En su discurso y posterior contacto con los medios, Sokol detalló los ejes de su plan:
- 1. Cortar de raíz la extorsión policial. “Está terminantemente prohibido que ningún policía pueda pedir un solo centavo a ningún ciudadano boliviano por ningún motivo. Y peor aún pedir dinero a otros policías por cargos, permisos, vacaciones o prebendas. Eso no va más en la institución”.
- 2. Tolerancia cero a la “cobertura” del crimen organizado. El jefe policial garantizó el cumplimiento de todas las órdenes de aprehensión pendientes en el país. “La ley se aplica para todos, absolutamente para todos. No habrá privilegios”, afirmó y anticipó que se investigarán y desmantelarán posibles conexiones entre criminales y policías. Además, advirtió que los clanes delictivos deberán “atenerse a las consecuencias”.
- 3. Ascensos sin política. Anunció un paquete de siete proyectos de ley para transformar la calificación interna, asegurar el uso legítimo de la fuerza y establecer ascensos basados en mérito, idoneidad y especialidad, no en influencias externas. “La manipulación política del pasado ya no se va a ver en esta gestión”, aseguró.
Lupe Cajías: “La corrupción en la Policía ya no es un cáncer, es una metástasis”
La historiadora y periodista Lupe Cajías, quien dirigió la Oficina de Transparencia y Lucha contra la Corrupción de la Vicepresidencia durante el gobierno de Carlos Mesa, advirtió que enfrentar la corrupción dentro de la Policía Boliviana requiere algo más que buenas intenciones y discursos: necesita una reforma profunda que hoy parece mucho más difícil.
Consultada, en una entrevista con EL DEBER, sobre las claves para combatir este fenómeno, Cajías recordó que hace 20 años se impulsó un proceso serio de reestructuración policial.
“En ese tiempo empezó un gran proceso interno con una reforma que alentamos desde el gobierno de Carlos Mesa, con apoyo de Naciones Unidas y basada en el modelo aplicado en Guatemala. La Policía aceptó porque la reforma se hizo desde adentro, pero con acompañamiento técnico”, señaló.
Según la también cronista y exdirigente gremial, esa transformación avanzó incluso en los primeros años del gobierno de Evo Morales.
“Evo Morales entregó los resultados en Palacio de Gobierno y parecía que iba a ir encaminado. Pero politizaron la lucha contra la corrupción y, además, los nuevos policías fueron formados dentro de una entidad ya corroída. Con esa estructura, difícilmente se van a poder hacer cambios”, afirmó.
Cajías recordó que, históricamente, Bolivia ya había intentado un rediseño total de su estructura policial. “En su momento, los carabineros dejaron de existir y se conformó una nueva policía pensando en algo más técnico y mejor. Pero esa policía terminó afectada, sobre todo por la politización.”
La periodista contrastó los avances del pasado con la crisis actual. “Yo he visto, durante cumbres presidenciales, por ejemplo, una policía muy eficiente. Todo lo que era protección, prevención y capacitación funcionaba. Los hechos de corrupción —las coimas de 10 pesos o los involucramientos aislados— eran excepciones. Ahora es al revés: eso es lo permanente.”
Frente a ese deterioro, Cajías es contundente: “¿Cómo van a sacar esto? Ya no es un cáncer, es una metástasis. Yo lo veo muy negro, muy difícil.”