Marcial Fabricano, representante de los pueblos indígenas de tierras bajas espera que el personal de salud cumpla su compromiso de atenderlo este lunes y pueda, finalmente realizarse los análisis de laboratorio que estaban programados para el viernes pasado.
Fabricano se encuentra en Trinidad, donde fue llevado por sus hijos para que descansara. Es diabético, cuenta a EL DEBER con la voz entrecortada por una fatiga al respirar.
El control médico que le hicieron en días pasados señala que sus niveles de presión sanguínea y otros signos son normales, refiere Fabricano, aunque él siente la dificultad para respirar -lo que es evidente cuando se conversa con él-. El médico atribuye a su diabetes esa situación.
Los análisis laboratoriales que le ordenó el galeno no pudieron efectuarse el viernes pasado, porque el personal de salud se encontraba en una capacitación.
El ‘Tata’ Marcial, como es conocido, se aleja un poco de su propia necesidad y se centra en la de los demás: “Había mucha gente esperando. El centro de salud al que fui atiende a cinco barrios grandes”. Cuenta que había muchas madres con sus niños, con tos, resfrío y otras personas que buscaban la atención médica, pero que no recibieron ninguna, pese a la sugerencia de que al menos una persona se quedad atendiendo a los pacientes mientras el resto acudiera a la capacitación.
“Esa desatención da mucha tristeza (…) Esto ocurre en la ciudad, cómo será en las comunidades de mis hermanos indígenas”, cuestiona, mientras indica que, como población, se siente muy abandonado en la atención de salud.
Por otro lado, el ‘Tata’ Marcial señala que hace cinco días que no puede realizarse el control de la glucosa (azúcar en sangre), porque se le acabaron las tiritas para hacer la medición y aún no han podido encontrarlas para comprarlas. Espera que todo se normalice este lunes.