La pasión por la electrónica y la robótica al servicio de la ciudadanía, llevó a que el talentoso Roly Mamani, boliviano de 34 años, cree el primer museo de robótica en Bolivia. Así lo confirmó el ingeniero electrónico en entrevista con el programa Aquí Estoy, de EL DEBER Radio.
El museo está ubicado en el municipio de Achocalla, a 30 minutos de la ciudad de La Paz, lugar donde también está establecido su taller donde fabrica robots utilizados en áreas de la educación, salud, además de la impresión de las prótesis 3D que cambió la vida muchos bolivianos.
“Estamos con la iniciativa que es el primer museo de robot establecido en Bolivia donde varios jóvenes, niños vienen a visitarnos y a aprender algo diferente en la visión robótica”, dijo Mamani durante la entrevista.
Comentó que en el museo se pueden observar robots de distintas marcas, además pósteres como de Ironman, fabricado en el tamaño natural del superhéroe de Marvel. Se hallan vitrinas con diversas piezas y prótesis, dinosaurios, entre otros.
En el museo también hay un perro biónico que tiene la función de mostrar a los visitantes cómo es una tecnología de vanguardia, para así motivar a las nuevas generaciones a ejecutar proyectos que beneficien a la sociedad, al medioambiente, entre otros.
Mamani manifestó que en el 2022 ganó una beca con el pudo viajar a Estados Unidos y capacitarse en áreas de tecnología y centros de desarrollo. Su estadía en el extranjero le permitió representar a Bolivia en el área de emprendimiento desde el punto robótico.
“Producto de eso yo quiero tener algo de esa magnitud en Bolivia, porque museos de robot no existen en el país, tampoco en Latinoamérica. Creemos que es un buen momento para mostrar algo diferente a niños que permanentemente quieren enfocar su tiempo en la robótica. Actualmente es tendencia”, aseveró.
Respecto a las prótesis 3D, Mamani informó que se logró apoyar a más de 4.000 personas en el territorio nacional. Esta iniciativa le permitió ayudar a pobladores de Perú, Argentina, Chile, Venezuela y Curazao.
Espera que mediante esta impresión de 3D (para reemplazar miembros superiores e inferiores en personas y animales), se pueda traspasar el continente para llegar a los más necesitados. Sin embargo, el talentoso boliviano reconoció que recibe más incentivo y apoyo del extranjero que de su propia tierra.
“Estamos siendo accesibles a las prótesis robóticas, según el caso de cada paciente. Cada uno es realmente distinto, así que empezamos de cero siempre cuidando la economía de los bolivianos”, expresó. En promedio, una prótesis impresa en 3D en Bolivia cuesta alrededor de 1.500 dólares, más de cinco veces el salario mínimo. Una prótesis funcional, del tipo que permite ciertos movimientos, puede costar hasta 30.000 dólares. Mi objetivo siempre ha sido darle un respiro mínimamente a todas aquellas personas que requieren este tipo de soluciones porque, en Bolivia, el seguro de salud no cubre nada en temas de prótesis, dijo Mamani.