Thais Tatiana Tórrez, a sus 13 años se enfrenta a una mucormicosis (hongo que afectó a sus fosas nasales y el cerebro) y se encuentra en estado vegetativo. Cuando estaba en Buenos Aires (Argentina), después de que fuera desahuciada por los médicos, insinuaba a su padre Epifanio Tórrez su deseo de regresar a su casa en su natal Tarija. Ella soñaba con volver a Tarija y horas antes de perder conocimiento lloró por sus perritos (mascotas), contó su padre en medio de lágrimas. Ahora se encuentra en una sala de terapia intensiva del hospital Obrero, de la capital tarijeña. Desde el 24 de este mes tras su retorno a bordo de una avioneta ambulancia procedente de Buenos Aires. Su padre y su madre, que son profesores, tienen la esperanza de que su hija salga de ese estado vegetativo. Thais sufrió una leucemia linfoblástica que se complicó cuando estaba en La Paz en 2021 y por recomendación médica sus progenitores decidieron trasladarla, en mayo de este año, al hospital pediátrico Dr. Juan Pedro Garrahan para el trasplante de médula ósea. Ese tratamiento no se pudo concretar debido a sus bajas defensas y las quimioterapias, pero su cuadro clínico se agravó por la mucormicosis. Desgraciadamente ese hongo ingresó a su sistema nervioso causando la oclusión a la irrigación sanguínea. Cuando los médicos quisieron medicarla para eliminar el hongo no había irrigación sanguínea y no llegaba a su cerebro, dijo Tórrez. Agregó que después los médicos del hospital Garrahan les dijeron que no había esperanza de vida. Pese a este diagnóstico, él, su esposa Maribel y su hijo Marco Antonio, hermano de Thais, se resisten y no pierden la esperanza en un milagro de Dios para que la niña supere el estado vegetativo. Si la Biblia dice muy claro que todo lo que es imposible para el hombre, la ciencia y la medicina, para Dios es todo posible. Seguimos con la esperanza de que nuestra hija de alguna manera va a salir, va a existir el milagro. Nuestro amor y cariño por ella sigue siendo el mismo y quizás mucho más, expresó Tórrez. Marco Antonio Tórrez, hermano mayor de Thais, enfatizó que su hermana es una verdadera guerrera porque día tras día lucha por su vida y para vencer al cáncer. Su hermana está en el segundo año de secundaria de la Unidad Educativa Esteban Migliacci, cuyos compañeros y compañeras ayudaron en la campaña más allá de expresarle su empatía cuando arribó a Tarija. A ellos se sumaron familiares, profesores, la Federación de Maestros Rurales, Radio Móvil Whatsapp, medios de comunicación de la capital tarijeña y otras instituciones para hacer posible su traslado. Los residentes bolivianos en Buenos Aires también ayudaron a recaudar fondos. La familia de Nilzon Mur Chávez los acogió en su casa durante su estancia de cinco meses y 25 días en Buenos Aires. Cruceña lideró una campaña Dolly Guzmán, una boliviana oriunda de Vallegrande (Santa Cruz) que vive hace varios años en Buenos Aires, lideró la campaña para concretar el retorno de Thais Tatiana a su natal Tarija. Epifanio Tórrez destacó el empeño que puso desde el momento en que se habló de regresar. Nos ayudó bastante en Buenos Aires, ella no solo colabora a los que están enfermos, sino también a aquellos que tienen problemas de documentación. A ella no le importa el día ni la hora, está en la lucha, sin recibir sueldo ni exigir ningún beneficio, señaló. Guzmán fue la que concretó la aeronave ambulancia por $us 10 mil, luego que la Cancillería boliviana comprometió el 30% de ayuda económica y con factura. Tórrez indicó que no fue la ayuda que esperaban, por eso le sugirió a las autoridades de la Cancillería escuchar la canción Que canten los niños, de José Luis Perales para que puedan reflexionar, ya que en Argentina hay varios que están abandonados a su suerte en hospitales del país vecino.
Thais a bordo del avión ambulancia
Se encuentra en la UTI del hospital Obrero