La abrupta suspensión de la entrevista que tuvo el expresidente Evo Morales con la revista Bloomberg News, este viernes, no fue la única; en los archivos periodísticos se pueden observar al menos cuatro desaires del exmandatario a sus entrevistadores extranjeros.
“Si es para eso la entrevista, perdón, suspenderemos la entrevista, le pido por favor”, dijo en un video que publicó la revista especializada. Según los periodistas Sergio Mendoza y Marcelo Rochabrun el encuentro duró menos de 10 minutos.
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Los desaires de Evo
Los desaires de Morales se remontan a sus inicios como presidente del Estado. En febrero de 2006 aceptó una entrevista con la cadena Univisión y llegó el periodista Jorge Ramos para ese cometido. El encuentro duró seis minutos y fue Morales quien también suspendió la entrevista, luego que le preguntarán sobre Fidel Castro y luego acerca de la producción excedentaria de coca.
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Pasaron siete años hasta que el expresidente aceptara otra entrevista internacional, luego de superar las crisis políticas que pasó el país. Esa vez fue una entrevista con la cadena internacional CNN y el encargado de realizar las preguntas sería Ismael Cala, que llegó a Bolivia para ese fin.
La entrevista debió realizarse en agosto de 2013, pero fue suspendida por el propio Evo Morales y luego que Cala reveló los entretelones de la suspensión, el expresidente montó en cólera y llamó incluso ‘cobarde’ al periodista de la cadena estadounidense.
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Cuatro días después y luego de que el periodista dijera que jamás volvería a gestionar una entrevista con Morales, el entorno presidencial tramitó de nuevo la entrevista, la cual se realizó cuatro días después, bajo la condición de que no se editara ninguna parte de la entrevista.
“Me pasó con Evo Morales, recientemente, que me tuve que tragar la lengua”, revelaría semanas después Ismael Cala, en una entrevista en EEUU, al referirse al accidentado encuentro que tuvo con Morales.
Seis años después y luego de que renunciara y saliera de Bolivia para establecerse en México, Evo Morales aceptó ser entrevistado por otra cadena internacional, la BBC Mundo; la reunión fue pactada en México y el entrevistador fue el periodista Gerardo Lissardy.
El encuentro fue publicado en noviembre de 2019, pocos días después de que llegara a México; duró 36 minutos y Evo Morales decidió arrancarse el micrófono para -nuevamente- dar por terminada la entrevista; exigió una copia entera de la entrevista al periodista y este le dijo que se molestaba porque le hacían preguntas que no le gustaban. Morales lo acusó de recibir preguntas desde Bolivia, pese a que Lissardy le mostró que su teléfono estaba en modo avión.
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