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Esposado y rodeado de policías, así llegó Murillo a una celda en La Paz

Viernes, 05 de septiembre de 2025 a las 04:41

El fiscal general del Estado, Róger Mariaca, informó que el exministro tiene 15 procesos penales activos 
en el país y en dos de ellos ya cuenta con sentencia. Ayer retornó desde Miami en un vuelo comercial de BoA

Arturo Murillo volvió esposado. No fue presentado públicamente como lo hubiese hecho Eduardo del Castillo, el exministro de Gobierno que heredó ese despacho en 2020 tras las elecciones que ganó un MAS unido y hegemónico. Cinco años después, los tiempos son distintos y el país vive una transición política como no había sucedido en dos décadas pasadas.  

Llegó  04:15 de ayer al aeropuerto de Viru Viru, en Santa Cruz, en un avión proveniente de Miami. El exministro de de Jeanine Áñez era el “octavo pasajero” de la fila. Se cumplió así su deportación, según explicaron autoridades de migración y el ministro de Gobierno Roberto Ríos, quien madrugó para recibir y organizar su posterior traslado de Murillo a La Paz, donde radican las causas penales y las dos condenas que pesan contra él.

Apenas se abrieron las compuertas de la aeronave, un grupo de policías bolivianos subió a bordo. En cuestión de minutos, le colocaron un chaleco antibalas, esposas en las muñecas y lo escoltaron fuera del avión.

Descendió con paso firme, cabeza rapada y una barba blanca que contrastaba con la sonrisa burlona que dirigía a las cámaras. Al ver a los periodistas, abrió exageradamente la boca, como fingiendo sorpresa, en un gesto que muchos interpretaron como un desafío. Luego, las autoridades señalaron que sufría por ansiedad e hipertensión.

Mientras avanzaba por los pasillos  del aeropuerto, se inclinaba cada tanto hacia sus custodios para murmurar preguntas. No mostró señales de debilidad.

Dos sentencias

El fiscal general del Estado, Róger Mariaca, confirmó que sobre Murillo pesan 15 procesos penales, entre ellos dos sentencias condenatorias todavía en apelación: una de ocho años de cárcel por el denominado caso Gases Lacrimógenos, y otra de cinco años y cuatro meses por el caso Gases del Ecuador.

“Esta persona tiene 15 procesos penales en nuestro país. Entre ellos, dos sentencias condenatorias”, declaró Mariaca desde Sucre, detallando que también existen declaratorias de rebeldía y acusaciones por resoluciones contrarias a la Constitución, uso indebido de influencias e incumplimiento de deberes.

Las primeras horas

Murillo pasó sus primeras horas de regreso al país en una celda improvisada en el propio aeropuerto de Viru Viru. Según el ministro de Gobierno allí fue sometido a una revisión médica que diagnosticó hipertensión y un cuadro de ansiedad.

Cerca del mediodía, fue subido a otro avión rumbo a La Paz. Una caravana de patrullas lo acompañó desde el aeropuerto hasta las oficinas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), en la calle Sucre. En ese punto, fiscales como Omar Yujra adelantaron que se pedirá la programación inmediata de audiencias para definir medidas cautelares.

En paralelo, se conoció que también debe responder por un proceso iniciado por una mujer injustamente acusada durante su gestión de haber robado a la bebé Samanta. Ella exige un millón de bolivianos como reparación por el daño a su dignidad. Murillo estuvo en el poder entre noviembre de 2019  y  octubre de 2020, cuando dejó el cargo. La exautoridad optó por huir del país antes que se produzca la transición.

Críticas

Las imágenes de Murillo sonriendo mientras era escoltado desataron una ola de críticas. La ministra de Justicia, Jessica Saravia, consideró que su actitud “demuestra soberbia”. En contraste, su abogado Jaime Tapia pidió que su defendido pueda enfrentar los procesos en libertad, amparándose en el instructivo del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que ordena revisar las detenciones preventivas.

“Tiene el derecho, como todo ciudadano, de defenderse en libertad, de hacerlo en un plazo razonable, de ejercer los recursos impugnativos que la Constitución garantiza a todo boliviano. En esas condiciones creo que puede afrontar cualquier proceso en Bolivia. Si no se respeta eso, no existiría un juez natural ni imparcial, libre de manipulación gubernamental o política”, afirmó el jurista.

El exdiputado Rafael Quispe, en cambio, exigió que sea enviado de inmediato a Chonchocoro. “Es el hombre que hizo quedar mal a Bolivia”, dijo, recordando las muertes ocurridas en 2019 en el contexto de la crisis política de ese año.

Desde el oficialismo, voces como las del ministro de Obras Públicas, Edgar Montaño, demandaron que sea trasladado, precisamente, a Chonchocoro, donde están  detenidas personas con  sentencia por crímenes graves. 

El senador saliente Félix Ajpi alineado ahora con la corriente androniquista, reclamó que no se permita su liberación. “Debe estar en Chonchocoro, es de alta peligrosidad, mató gente y robó al Estado”, sostuvo Ajpi.
Incluso desde la oposición surgieron comparaciones: el senador de Creemos, Henry Montero, pidió al Gobierno la misma diligencia para detener a Evo Morales en el Chapare. El expresidente tiene abierta una causa por abuso a menores y trata de personas.

Pero, el diputado evista Gualberto Arispe ironizó sobre la llegada del exministro, recordando que el presidente del TSJ, Romer Saucedo, había planteado el retorno de exiliados. “Nos extrañó que no lo reciba con guirnaldas”, dijo.


 

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