El rumor que corría en los últimos días se confirma. No hay camas en las unidades de terapia intensiva (UTI) de los hospitales públicos para atender a pacientes graves con Covid-19 en Bolivia. El lamento no es solo del sector de salud, sino también de las familias que tienen que peregrinar por los centros de salud y se encuentran con las puertas cerradas ante la falta de estos espacios para atender a los enfermos en estado grave.
En un contacto con EL DEBER, el presidente de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva, Joel Gutiérrez, manifestó que no solo faltan camas, sino también insumos para atender a los enfermos y esto acentúa el drama de las familias. Solo Tarija tiene espacios disponibles en el sistema público, pero después todo está colapsado. Sumando a la seguridad social y la parte privada, el 95% de las camas de UTI del país están ocupadas con pacientes críticos. En Sucre no hay un solo lugar disponible, señaló Gutiérrez. Desde Tarija, el gobernador Adrián Oliva señaló que hay al menos 24 camas disponibles en el sistema público y la cifra se podría ampliar con otras 20 UTIs, pero todo depende de la disponibilidad de recursos humanos que operen en estos espacios. Incluso se puede habilitar hasta 16 respiradores en otros centros de salud.